Dormir, soñar… (marteze!)


Esta vez no es insomnio. Es que no quiero irme a dormir, todavía.

Me tomaría un café, pero prefiero guardar una ultima bala, para por si acaso… Por si acaso es posible madrugar mañana, o no levantarse hecha una alpargata.

He visto una boca cueva en la que una vez pasé frío con amigos, buscando un papel envuelto en plástico. Y he visto el interior, que no vi entonces. ¡Internet es un baúl mágico!

He escuchado a un viejo compañero de noches sin luz (ya anclado en el otro tiempo, o quizá en el futuro, pero,desde luego, NO en éste), cantando una vieja canción:

She Moved Through the Fair

Author: Padraic Collum

My young love said to me, “My mother won’t mind
And my father won’t slight you for your lack of kind”
And she stepped away from me and this she did say:
“It will not be long, love, till our wedding day”

As she stepped away from me and she moved through the fair
And fondly I watched her move here and move there
And then she turned homeward with one star awake
Like the swan in the evening moves over the lake

The people were saying, no two e’er were wed
But one had a sorrow that never was said
And I smiled as she passed with her goods and her gear,
And that was the last that I saw of my dear.

Last night she came to me, my dead love came in
So softly she came that her feet made no din
As she laid her hand on me and this she did say
“It will not be long, love, ‘til our wedding day”

Y me tengo que ir a la cama, porque si no, me dará un jamacurcio y no sé quién seré mañana.

(NOTA: ha llovido mucho desde 1995)

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Quien la escriba


Eslava Galán

Me ha encantado esta entrevista a Juan Eslava Galán en Zenda Libros, porque el autor es uno de mis favoritos.

Desde luego, lo mejor que he leído de J.E.G. fue “La Mula” (2003), una de las veces que, al volver a asomarme a la Guerra Civil del 36-39 pude sonreír, porque la la ingenuidad del protagonista -en el mejor sentido de la palabra- y la ternura con que todo está tratado, conforman un cuadro que no había vuelto a ver desde que leí “Cuerpo a Tierra” (R. Fernández de la Reguera, 1959) en la lejana adolescencia. Precisamente “Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie” (2005) fue el siguiente libro de J.E.G. que cayó en mis manos y me sorprendió ver por primera vez retratados a unos y a otros con una recomendable distinta luz a la que estaba(mos) acostumbrados, precisamente en los años del revisionismo de P. Moa (que no recomiendo).

Finalmente, con “El catolicismo explicado a las ovejas” (2009) me reí todo lo que es posible reírse, siendo oveja.

Image by TiNo Heusinger from Pixabay

Así que me ha gustado que diga, por ejemplo, que los que escribimos “leemos libros que no habríamos leído de no ser por el libro que estamos escribiendo” entre otras perlas acerca de la escritura sobre Historia.

Lo que no me ha gustado… es haberme perdido esa oportunidad de conocer a los grandes divulgadores de Historia (de España) a través de la novela (o del ensayo) que se han reunido el año pasado y este… ¡en Santander! ¡Grrr!

Habrá que estar más atenta al año que viene. Oveja que bala…

Soñar


Con motivo de que los calores me dan (más) insomnio, les dejo este relato que escribí a finales del año pasado. Espero que les guste.

DESPERTAR

Al final de mis años de estudiante padecí una insoportable temporada de insomnio. Siempre fui una persona muy responsable, apenas salía de noche con los amigos, salvo algún fin de semana esporádico, normalmente a tomar unas cañas y cenar, charlar de esto y aquello, visitar algún lugar bonito o asistir a un concierto musical. Así que no puedo echar la culpa de mis noches en blanco a la bebida o a la inquietud mental que producen noches continuadas de relaciones sociales, diversión y ruido.

Ya no recuerdo bien si fue un año entero o más, porque lo que pasó después cambió por completo mi capacidad de apreciar el tiempo y la realidad.

Cuando empecé a trabajar, las noches de insomnio se encadenaban sin solución de continuidad. Una semana tras otra era incapaz de dormir ni siquiera una hora, aunque experimentaba momentos de adormecimiento —o eso pensaba yo— que poco a poco iban distanciándome de la propia necesidad de sueño.Leer más »

Escuela de paciencia


Nunca como este año me he sentido más agobiada por el verano, la calor, la chucha que todo lo invade, la falta de sueño por las noches “tropicales” (que no, no son noches de dulce samba con palmeras a orillas del mar). ¡Agh!

palmeras, mar
Palmeras al borde de (otro) mar

Será que una ya va teniendo una Edad Media y no es capaz de recomponerse a media mañana, cuando toca café y tostada, para luego calzarse las mallas y las zapatillas y salir al paseo-caminata-trote facultativo.

Nada, ni eso: llegan las 9:40, ya hay 30 grados fuera (igual que en la habitación) y las mallas se quedan en la percha, mientras el café se enfría; se le añaden dos cubitos de hielo y… ¡a la porra la bicicleta! Libros que leer van laguideciendo (o aumentan, que es peor) encima del sofá, o de la mesita centro, o en cualquier lado. Los cactus me miran con más temor que yo a ellos. Demasiado tiempo ante la pantalla del ordenador, blogueando, por ejemplo. Descubrir restos de murciélago (o al mamiferillo mismo) en la ventana, encontrarse con que el autobús que una cogía para reunirse con la familia ya no para ahí, que sabediós cuándo va a volver a parar… Si no hiciera tanto calor, iría caminando…

Uno de estos años decidiré pasar todo el verano fuera. Bien al norte, bajo lluvias y encima de verdes prados, antes de que también estos desaparezcan. Pero todavía no han cambiado tanto las circunstancias personales como para permitírmelo. Grrr. El verano es una escuela de paciencia.

De momento fantaseo, escribo, hago dibujitos*… me adormilo mirando las paredes, todavía muy vacías.

Y sigo odiando el verano, aunque no tuviera olas de calor.

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(*) Voy a colocar tooodos los de Tudu -y alguno más- en un archivo/lugar nuboso, para que los que quieran, puedan mirarlos. En fin…

Poema de domingo a lunes


Image by analogicus from Pixabay

Es bastante pesimista, pero bueno… No, no lo suscribiría.

DE VITA BEATA

En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

(Jaime Gil de Biedma)