Resultados arqueológicos…


…De un crannóg neolítico

Uno de los primeros resultados del estudio global de los crannog, este de datación neolítica, en las Hébridas. Curioso lo de las gachas de leche y cereal con carne, ¿verdad?

Encuentran restos de cereales cocinados con leche y carne en recipientes neolíticos de las islas Hébridas

(Grrr… TODAS las tildes se han vuelto frikis… no es cosa de Mujerárbol, sino del original)

Vigilancia de la frontera del Duero


Una charla más técnica, pero tan interesante como todas las demás de Isaac Moreno Gallo, que habla aquí del sistema de comunicaciones visuales (y a caballo) instalado en la frontera del Duero, durante época Califal.

Cuando visitamos la fortaleza de Gormaz, el magnífico enclave militar musulmán al norte del Duero, tuve ocasión de ver una de las atalayas de comunicaciones edificadas en esa zona de frontera, y escuchar una explicación sobre su objetivo y funcionamiento. Después de la charla de Moreno Gallo, impresiona percibir la magnitud del sistema (sencillo, pero efectivo) de vigilancia «telegráfica» instalado por el Califato en la región. «Telegráfico» indica, ni más ni menos, que mediante señales visuales.

La charla se enmarca en un proyecto aún en mantillas, de topografía y catalogación de tales restos arqueológicos en la comarca. Los pormenores dejan en evidencia el desinterés, la desinformación, la desmonetización y los des-todos que sufre el conocimiento Histórico y el Patrimonio español en la «Hispania vaciada» y en la que no lo está. La burrez de quien se encuentra al mando de una máquina excavadora (o de un puñado de dólares) y subido en ella hace lo que le sale, rey/reina del mambo, al margen de lo que hayan podido decidir el topógrafo o el ingeniero, que por lo demás también pueden ser otra máquina excavadora…

En fin, el abandono y la miseria de una «enseñanza» dedicada a vender humo y caramelitos de fresi, mientras el patrimonio de todos se va a la mrdA.

Ya me fastidia (con jota) ser tan pesimista y tan malhablada.

 

 

Bayas: historias de una ciudad a 20 metros de profundidad – Jot Down Kids


Foto: Jotdown
Foto: Jotdown

Voy a tener que abrir una nueva categoría de entradas bajo el epígrafe «Me ha gustado», porque así es como empiezan varios artículos que hay en este vuestro blogo. Es que una tiene un repertorio de frases hechas poco florido…

El caso es que me pongo a brujulear y encuentro historias que son fascinantes y que, con el cuento del internete (o entretente) se ponen a mano a poco que la inteligencia artificial sea un poquito menos tonta y deje de recomendarte castañas pilongas de las que salen en Tele5. Así que este «mehagustado» es para quedarse patidifusa.

Había visto imágenes por ahí de buceadores y turistoides entre estátuas helenísticas y bandos de pececillos plateados… Pensaba que era Inteligencia Apañada, pero resulta que no, que es verdad, que hay una Ys sumergida en las profundidades del mar, aunque no se trata del Atlántico, sino del muy bello Mediterráneo.

Ahora que ando entre abrazadores del Imperio Romano entiendo la fascinación que ese mundo ejerce sobre nuestras memorias, aunque sean las de un escolar soñatriz que no aguanta las clases de matemáticas… ¡qué mejor que echar la clase en soñar fascinaciones romanas!

Yo me sueño tomando un platito de aquellos, flotantes, compuesto de berenjenas estilo griego con calamares tiernos, mientras chapoteo en agua fresquita, pero no tanto… ¡una cervecita, por favor! Y viene un buzo y me la sirve. Este artículo de JotDown me ha convencido de que el sueño fue cierto. Pinchen y lean.

Hace más de dos mil años, en el siglo I antes de Cristo, un poeta romano llamado Sexto Propercio envió una carta a su amada. La mujer, llamada Cintia, estaba

Origen: Bayas: historias de una ciudad a 20 metros de profundidad – Jot Down Kids

Un mundo de madera


Parque de Llangorse, con reconstrucción del crannog. Fuente: https://llangorselake.co.uk/images/Lakeside_water_banner.jpg

Crannóg es una palabra gaélica equivalente una estructura de madera o una valla, lo cual, más que ensamblaje, sugiere entretejido. En la Arqueologia se usa para nombrar un lugar de habitación construído sobre aguas más o menos someras en los lagos de las Islas Británicas. Aunque en distintos lugares de Europa del Este y Occidental existieron habitaciones lacustres desde el Neolítico hasta la Edad del Hierro, el término solamente se aplica a las que se han documentado en Irlanda, Escocia y Gales.

Por ejemplo, los enclaves palafíticos de Francia y Suiza, de datación Neolítica, que forman pequeñas agrupaciones proto-urbanas, y que tienen gran similitud en las técnicas constructivas, no se les llama «crannóg».

El crannóg (plural crannaig) se utilizó y re-utilizó en Irlanda y Escocia desde la Edad del Bronce hasta la Baja Edad Media. Hay documentación de que algunos sitios de este estilo estuvieron en uso nada menos que hasta el s. XVI. Parece que en el País de Gales también se conocieron, pero en este territorio solo hay uno bien documentado, como veremos.

¿Por qué la gente vivía en esos asentamientos? No es solamente la necesidad de defensa lo que explica este tipo de construcciones, sino que otros factores, como las facilidades de aprovechamiento del entorno inmediato o las condiciones sociales, influyeron en su nacimiento y desarrollo.

Foto: Fraser Sturt
Vista aérea de restos de un crannog en la isla de Lewis. https://www.bbc.com/news/uk-scotland-highlands-islands-48625734

El crannóg excavado en el Lago Tay, en Escocia, fue construido encima de una plataforma sobre pilotes firmemente encajados en el fondo del lago. Así es como se realizó su reconstrucción post-moderna, en los años 80/90… la cual ardió «misteriosamente» hace tres o cuatro años. Hoy sigue existiendo una reconstrucción del crannog de Tay, pero en otro lugar y realizada ex-novo.

En ella colaboran voluntarios, estudiantes y asociaciones, existiendo un «cuerpo legal» que sostiene la reconstrucción por medio de donaciones; mientras la Policía todavía no ha encontrado a los responsables del incendio 🥺. Era un conjunto asombroso en una situación espectacular, que hoy se ha perdido.

Otros crannaig se construían directamente sobre una zona de agua baja, aprovechando algún afloramiento de roca o un islote natural.

A los pilotes principales, cuya parte superior serviría de armazón para una empalizada alrededor de la habitación, se añadían cerramientos de zarzo, que podía ir protegido con barro (técnica de wattle and daub). Luego, se rellenaba y compactaba el suelo mediante piedras, arcilla, ramas y troncos, formando un verdadero islote artificial. Las cabañas se construían encima de todo.

Muchos estarían comunicados con tierra firme mediante un camino de piedra o de madera (éstos, llamados togher o tochar, también son muy antiguos) pero a otros solamente se podía llegar mediante canoa o bote.

Estos islotes artificiales tienen forma generalmente redondeada, en relación con el tipo de hábitat de la E. del Bronce/Hierro de la región. Servían para acomodar a familias extensas, o sea que agrupaban a varias generaciones bajo un mismo techo. Sus restos actuales se ven cerca de las orillas de los lagos, en muchos sitios ya cubiertos por la vegetación o por el agua. Ese es el motivo de que los islotes redondeados en los lagos irlandeses estén siendo estudiados por su potencial arqueológico, pues pueden ser crannaig medievales, o incluir estratos prehistóricos.

El motivo principal de la construcción de los crannóg parece defensivo, aunque la Arqueología indica que pudieron usarse de maneras muy diferentes, en función de los recursos asequibles. Lo interesante es que estas casas no siempre son habitaciones «pobres» -como nos parecería a nosotros- sino que muchos de los que han podido ser excavados, por su amplitud y por los materiales obtenidos, fueron sitios ricos y hasta poderosos.

Al único crannóg galés que se conoce, el de Llangors, le ha debido de suceder algo parecido a lo que le pasó al de Tay, puesto que ahora está encuadrado en el entorno de un sitio de vacaciones too much guapo y limpito. Las piezas arqueológicas más importantes recuperadas allí se encuentran en un Museo desde la excavación (1989 a 2004) igual que las piezas halladas en Tay.

Según cuenta La Crónica Anglosajona, una fortaleza galesa, a la que esta fuente llama Brecenanmere, fue destruida en el año 916 por la reina sajona Aethelflaed de Mercia, que se llevó de allí a la esposa de un poderoso rey galés. El sitio, llamado Llyn Saffadan, fue identificado con «el crannog de Llangors» y habría sido el centro de un reino relativamente poderoso, llamado (esta vez en fuentes en lengua galesa) Brycheiniog.

Actualmente, el crannog se encuentra dentro de una explotación turística y es un yacimiento cuidado y expuesto al público, que puede ver algunos restos de su antiguo esplendor. En la excavación propiamente dicha, salieron materiales de prestigio y ricos textiles. Distintas tradiciones escritas y orales de la Edad Media indican que fue habitado por gran número de gente, que se beneficiaba de la bondad agrícola del terreno circundante y de productos de la pesca.

Además, parece que el lago también se usó con fines espirituales, pues «poseía virtudes proféticas» en relación con desastres (aunque no contra los desastres modernos) y que se contemplaba como un lugar a medio camino entre este mundo y El Otro. Así que hay también un posible motivo ritual para el origen de estas habitaciones lacustres: lugares «que flotan» en los límites del mundo fijo y del cambiante.

El agua, elemento fluído que cambia de color, de forma y hasta de consistencia, era visto por los antepasados como un elemento natural de separación entre lo visible y lo invisible. Mientras, las casas en tierra firme, como las ciudades, necesitan de un elemento artificial que las separe/proteja de lo que no tiene forma: la cerca, la muralla, las Leyes, la Policía…

En Irlanda algunos crannóg se ocuparon hasta el s. XVI, según consta en documentación gráfica de época; es posible que para entonces ya no sirvieran de habitación, sino para uso agrícola o ganadero.

En varios lugares irlandeses, se han reconstruído crannaig actualmente para visitarlos y aprender cositas sobre ellos, aparte de como estudio de arqueología experimental. El que mejor conozco es el de Craggaunowen (Co. Clare) que descubrí allá en los años 80. En sí, la reconstrucción de las habitaciones prehistóricas y medievales de este sitio es una delicia para cualquier visitante apasionado por la Aqueología y la Historia, a quienes, si visitan Irlanda, se lo recomiendo.

Craggaunowen, vista actual de la recreación de un crannóg.

*Mujerárbol (re)escribió este artículo entre 2009/2012 y 2022.

No semos más que ramitas que flotan… (Zurdo dixit).

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PARA SABER MÁS (enlaces actualizados 2022)

¡Agua!


No creo que nadie que los haya visto, deje de admirar estos episodios de «Ingeniería romana».

Aquí desbastados en deliciosas pildoritas, fácilmente entendible para quien tenga algo de educación general básica (no, no es ESO). ¡Con lo que me gustan a mi los programas de ingeniería…! Qué le vamos a hacer, es cosa de nacimiento.