Etiqueta: cosas de una

4. Relato


Gracias a la autora, Teresa Freixes, por ayudarme a completar este relato de 3 días.

Si me hacen Vds. definir en pocas palabras qué ha significado la manifestación del pasado sábado les diré que constituye el fracaso del intento más abyecto de manipulación con que hasta ahora nos ha obsequiado el secesionismo. Digo intento, porque no lo ha logrado; la inmensa mayoría de la población se manifestó respetuosa y cívicamente y la repercusión mediática que esperaban tener se les está volviendo en contra, porque con ese intento los secesionistas han mostrado su verdadero rostro, que es el de la provocación, la tergiversación y la manipulación. No digamos la falta de respeto a las víctimas y a la propia ciudadanía, porque no sólo han pretendido vejar a las instituciones, sino a quienes han sufrido directamente los atentados y a todos los que defendemos el Estado de Derecho y la democracia.

La estrategia del secesionismo estaba planificada en el marco de una “batalla mediática” que les permitiera aparecer como hegemónicos. Sin embargo, observo indicadores que me sugieren que la comienzan a perder. Porque la ‘performance’ y el ‘attrezzo’ exhibido en determinados tramos no puede invisibilizar a la inmensa cantidad de personas que se manifestaron cívicamente. Tampoco puede ocultar que su “relato”, el del secesionismo, solo se lo creen ellos y cada vez menos.

Seguir leyendo en: http://www.elcatalan.es/la-manifestacion-relato/

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2. Miedo


Pero cómo que no tenemos miedo. Cómo no vamos a tener miedo de unos terroristas fanáticos cuya única y firme determinación es la de asesinarnos. Estamos aterrados, y ésa la única noticia esperanzadora en medio de este sindiós. Porque el miedo podría ser la solución. Me refiero al miedo de los valientes, claro. El de aquellos que miran el peligro a la cara y no salen corriendo. Un miedo que estimula la voluntad de sobrevivir y nos hace más eficaces. Los farsantes que corean la proclama o la aceptan bovinamente humillando la dignidad de nuestro Estado, sin embargo, son, además de mentirosos, profundamente cobardes. Y su miedo es tóxico y paralizante, es el miedo de las ovejas arrinconadas, el miedo del agarradme que no respondo, el miedo de quien implora piedad a los pies de su verdugo y no vacilará en traicionar a sus hermanos y culparles de sus males. Ese miedo, que jamás resolverá el grave problema que tenemos entre manos, circula desatado por nuestro país y nuestros representantes no sólo no le hacen frente sino que han decidido tomarnos por imbéciles.

Belisario, en el blogo de Santiago González, 27/08/2017)

3. Impiedad


Sin piedad con las víctimas en las calles de Barcelona

La autora considera que durante la manifestación no hubo reproches a los terroristas por sus actos ni piedad por los fallecidos.

Consuelo Ordóñez

27 agosto, 2017 22:05

La primera manifestación después de un asesinato terrorista a la que acudí se celebró en San Sebastián el día después de que ETA asesinara a mi hermano. Allí me emocioné por la cantidad de personas que mostraron su dolor y su apoyo a los que nos quedábamos huérfanos sin él. Me reconfortó.

Por eso, desde entonces he asistido a multitud de manifestaciones después de un atentado terrorista y Barcelona no podía ser una excepción. Yo estuve allí por las quince personas asesinadas —dieciséis, como supimos horas después— y por las decenas de heridos. Por sus familias y por tantas biografías truncadas. Estuve allí contra el terrorismo, por su condena y su deslegitimación.

Sabía, cómo no, que otros tenían sus propias motivaciones. Días antes critiqué públicamente que una fuerza política como EH Bildu, que no ha condenado el terrorismo —ni el de ETA ni el yihadista— acudiera a una marcha contra el terrorismo. Temí que el nacionalismo radical y excluyente que hemos padecido y padecemos en el País Vasco y Navarra repitiera sus estrategias y sus estragos en Barcelona.

No escuché ni un solo lema en memoria de las víctimas, en el recuerdo de esos dos niños asesinados vilmente

Me cuestioné el lema. Pero puse por encima de todo el respeto a las víctimas, el homenaje sentido y la memoria que les debemos desde el momento en el que cayeron asesinadas a manos del terror. Y acudí. Y vi muchas cosas, pero no la que debía haber presidido la marcha: la piedad.

No llegó a mis oídos un solo grito de reproche a los terroristas. Nadie gritó “en mi nombre, no”. No escuché ni un solo lema en memoria de las víctimas, en el recuerdo ni siquiera de esos dos niños asesinados vilmente o de esos otros que han quedado huérfanos. Ni una promesa de mantener su memoria.

En cambio, vi el odio con mis propios ojos. Vi ese odio propio de las ideologías radicales, basados en una mentira poderosa inoculada en las entrañas de decenas de personas. Vi ese odio que hace callar a los buenos, que silencia la libertad y asfixia la cordura. Vi ese odio chillón, seguro de que cuanto más alto grita, más razones acumula.

Tengo miedo de quienes son incapaces de ponerse en el lugar del otro y de imaginar el duelo de las familias

Por un momento me trasladé a la manifestación tras el asesinato del parlamentario socialista Fernando Buesa a manos de ETA. Aquella marcha fue objeto de una manipulación vil del nacionalismo vasco, que la convirtió en una marcha de apoyo al lehendakari Ibarretxe en el punto álgido de sus delirios independentistas. Ese día la dignidad de los nacionalistas tocó fondo. Me pregunto si aún nos queda algún episodio indigno que ver en Barcelona.

Ahora sólo puedo decir que yo sí tengo miedo. Tengo miedo de quienes son incapaces de ponerse en el lugar del otro y de imaginar el duelo de las familias. Tengo miedo de la hemorragia de odio que vi emanar de los radicales, para quienes ni siquiera la vida humana arrebatada está por encima de sus proclamas. Tengo miedo de los fanáticos.

Olvidan todos ellos que quienes tenemos motivos para odiar nunca lo hemos hecho. Han matado a nuestros familiares, nos han dejado heridas de por vida, pero desde el primer minuto tuvimos claro que no caeríamos en esa bajeza por una simple razón: no somos como ellos. A vosotros, los que hicisteis bandera del odio en las calles, os pregunto: ¿Y vosotros? ¿Queréis ser como ellos?

*** Consuelo Ordóñez es presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite).

El silencio de la libertad


No tengo la costumbre de publicar cosas de “rabiosa actualidad política” en Mujerárbol. Pero estos días me está pudiendo la rabia y la tristeza por lo que ha sucedido desde el atentado de Barcelona, en dia 17 de Agosto, hasta el día de hoy.

Estos días se han visto en periódicos, teles y redes sociales, incluso en nuestros propios barrios, delante de nuestros propios ojos, comportamientos asquerosos y cobardes. No solamente de esos tan denostados “políticos” (parecería que solo ellos hacen las cosas en una democracia, ¿no nos damos cuenta de que nosotros también somos actores, y protagonistas?) sino de conciudadanos nuestros. Hemos visto insolidaridad, descuido, odio, chulería y gilipollez a raudales… y otras lacras que nos “adornan” cuando vienen mal dadas.

Vi ese odio que hace callar a los buenos, que silencia la libertad y asfixia la cordura. Vi ese odio chillón, seguro de que cuanto más alto grita, más razones acumula.

(Consuelo Ordoñez)

Ya vamos llegando tarde a cosas, en España y me temo que en Europa. Me gustaría, al menos un paso al frente, no tanto recular. Pero bueno, aún tengo paciencia y también tengo un refugio (virtual) en este bosque.

La confianza… tendrán que devolvérmela mis conciudadanos, porque yo sola lo que tengo es una cosa más tenue: Fe.

Imagen: Flickr

Por eso, durante tres días, publicaré tres cosas de las docenas que he leído éstos días que me mueven a reflexión, que considero serias y bien planteadas. No es que sean mi opinión -esa me la guardo, no me agrada enseñar el culo- pero son cosas que respeto, que cdonsidero verdaderas y que deseo compartir con vosotros.

Compartir para la reflexión, no para aumentar el ruido: por eso serán entradas cerradas al comentario y en esto radicará su “originalidad” en este blog.

Alguien en Facebook decía al día siguiente del atentado que era inútil que discutiéramos si hablamos de galgos o de podencos. Decía que esa discusión, bastante mendruga nos colocaba, sin darnos cuenta, en uno de los lados del combate. En el lado de los que no hacen nada.

Yo también creo que discutir de Teología (sobre todo por parte de quien se declare ateo… y yo me declaro agnóstica) es aumentar la gilipollez y el ruido. Prefiero estar ensilencio, y en uno de los lados: el de la libertad.

No es ruido lo que nos hace falta. Ya hay bastante ruido en el combate.

 

 

 

Reconozco que…


…que me preocupan muchas de las cosas que suceden en mi país. Que mirar hacia el pasado no es aislarse de las cosas del presente o dejar de desear un futuro mejor.

Por eso he añadido algunos enlaces bajo la categoría “Pensares” que tienen que ver con opiniones de personas o asociaciones que, me parece, ven muy claro muchos de los aspectos importantes de nuestra actualidad.

Invito a los lectores a entrar y darse un garbeo por ellos , y que se hagan su propia composición. No les pido nada más, puesto que en la libertad individual está el si compartir opinión o no hacerlo, colaborar, seguirlos más de cerca o qué. Eso es cosa de cada cual. Y que tampoco este es un blog de actualidad o política, palabra demasiado enguarrada en la España de ahora, pero que forma parte de nos, y de cualquier vos, sin remedio.

Slán!