Resultados arqueológicos…


…De un crannóg neolítico

Uno de los primeros resultados del estudio global de los crannog, este de datación neolítica, en las Hébridas. Curioso lo de las gachas de leche y cereal con carne, ¿verdad?

Encuentran restos de cereales cocinados con leche y carne en recipientes neolíticos de las islas Hébridas

(Grrr… TODAS las tildes se han vuelto frikis… no es cosa de Mujerárbol, sino del original)

Historia de amor y cuernos (fin)


El aviso. Pintura digital, Mujerárbol, 2021.

Como el Táin Bó Cúailnge (TBC I) es algo de lo que me he ocupado desde 1980 por lo menos, tiempo, pues terminamos ¡ya! la serie con esta entrada.

En una publicación de una excavación arqueológica en territorio de la antigua Galia Bélgica, leía ésto (1) que me parece que pega bien con lo que quería decir en esta serie:

«¿Cuál es la celticidad de la cultura irlandesa medieval, en la cual algunos apoyan los datos mitológicos que no hallan en las fuentes de la Antigüedad (clásica)?»

A finales de los años 40 se creía que el relato del Táin (y otros de la narrativa medieval irlandesa) era probablemente histórico y que habría sucedido en torno a la Era Cristiana. Pero la proposición hoy está desechada, aunque ésto no ha evitado que… «¡siga la competición!» entre investigadores. En general, unos creen que los relatos medievales irlandeses sierven para conocer la mitología, o la religión o la sociedad del mundo celta de la Antigüedad, y otros creen que los escribas medievales (en Irlanda, desde el siglo VII/VIII en adelante) y su mundo, sus condiciones y la historia de los manuscritos existentes, tiene mayor peso que esos antiquísimos «recuerdos».

Algunos autores recientes encuentran coincidencias entre la Arqueología y el Táin, o ven elementos del relato que pudieran ser pre-históricos o, por lo menos, ser muy anteriores a la construcción literaria de esta narración. Se supone que comenzó siendo un relato oral -quizá con partes o todo ello en verso, o en canción- que circularía durante mucho tiempo de boca a orejas, hasta que a un profesional de la escritura «histórica» en un monasterio, se le ocurrió ponerlo en forma escrita.

Pero el arqueólogo J.P. Mallory y otros autores han recalcado que, en general, el atrezzo material (armamento, hábitat) del Táin concuerda más con los siglos V y VI de la Era que con algo «prehistórico» (en su acepción del Bronce tardío o de la E. del Hierro). Muchos elementos del mísmo no tienen reflejo en la arqueología irlandesa, por ejemplo, los lujosos carros de guerra o el armamento y el manejo marcial exhibido por los héroes de la epopeya. Incluso parte de este aspecto, o del hábitat, sería de época escandinava (2).

Desde luego, hay cosas en la Arqueología, que arropan (más que confirmar) elementos que se encuentran en el relato:

  • El complejo arqueológico de Navan (Irlanda del Norte, Co. Armagh) en el que existe una continuidad del lugar como centro de poder/ritual desde el Bronce final hasta la Edad del Hierro… que se prolonga en la Edad Media (episcopado medieval y actual arzobispado primado de Irlanda). En el yacimiento se encuentran espacios tales como un área de banquetes, similar a las halladas en el mundo galo, con abundantes restos de animales procedentes de toda la isla, y los restos de un edificio circular en el que se llevó a cabo una destrucción (quizá ritual) mediante fuego, que llama la atención por su minuciosidad y datación. Todo esto tiene reflejo en el Táin y en otros relatos mitológicos/épicos irlandeses. (3)
  • La insólita (y discutida) presencia de «imaginería Táin», como una versión en imágenes o primitivísima, en el afamado caldero de Gundestrup.

Precisamente, el investigador que defendió por primera vez esta interpretación de dicho objeto arqueológico, Garret Olmsted, es el mismo que señaló que se encuentra en TBC I (mss. LU, Y) un fragmento poético que podría contener un núcleo oral muy antiguo del relato, el cual junto con otros poemas que tienen huella linguística anterior al s. XII serían los verdaderos preliminares del relato. Se trata del poema Verba Scathaige («Las palabras de Scathach«) y el Conailla Medba Míchuru («Gozó Medb de Contratos Desiguales») (4).

Caldero de Gundestrup. Foto: Rosemania – https://www.flickr.com/photos/rosemania/4121249312, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9404289

Los «preliminares» tradicionales que normalmente se asocian al Táin (los rémscéala), son relatos de cosas relacionadas directamente con lo que narra el Saqueo, pero que sucedieron antes y el explican los porqués del asunto. Mayormente, aparecen editados JUNTO a la versión TBC II, y la mayoría son, como ella, muy posteriores al s. XII en sintaxis y en lenguaje literario.

 Pero ese poema, denominado entre los investigadores «rosc de la Mórrígan» (su título es el primer verso: In fitir in Dub dusaim, «¿Conoce el Toro Pardo…?»), es un texto de caracter misterioso y compleja sintaxis, en el que la diosa Gran Reina, en forma de graja, advierte al Toro Pardo de algunos de los hechos que sucederán durante el Saqueo, los cuales conducirán a su muerte en la escena final, una de las más potentes del Táin. Aunque el poema se encuentra también en TBC II (solamente en uno de sus mss), el lenguaje que posee en este caso es más oscuro aún que el del original. Se considera que es una reelaboración posterior del poema que está en TBC I.

Para que los lectores tengan un poquito del «sabor» del Táin les dejo aquí la traducción realizada por Olmsted del poemilla. Tengan en cuenta que todo lo que uno de los revisores de TBC I señaló con la palabra «rosc» es verso en la forma más antigua -y no de las más fáciles de entender- del irlandés medieval:

            «¿Conoce el Toro Pardo el conflicto sin compensación,

la hueste destructiva, un dominio que no se disputa?

Desacostumbrada es la carga que el enemigo impone

sobre las gentes de Brega. En hombres se pagará.

Tengo un secreto que El Pardo sabrá

si pasta en la llanura herbosa de turba,

lo muy verde se torna muy negro.

             Por el fuego los bueyes serán expulsados de su llano.

Las huestes seducen a uno de sus veloces héroes.

Un cruel mugido es el pago por los muertos. Triste historia será

el refugio del Cúalnge cinco días después de su muerte

tras la lucha mortal de los nobles jóvenes de su pueblo».

 Como puede verse, el poema es un resumen de la espina dorsal del Táin, en la que el protagonista no es, ni mucho menos un héroe humano/Perro, sino un Toro oscuro.

Termino ya con esta entrada y con la serie sobre el Táin, pensando que, quizá, a los aficionados a la Historia les sorprenda saber que no está escrito todo lo que hay que saber sobre esa cosa con plumas llamada «céltica»…. aparte de los usos políticos del adjetivo «celtic» y de otros usos no propios. 

Y es que, el desconocimiento de las condiciones de la Literatura Irlandesa medieval (Mujerárbol se ocupará más veces de ella) implica que no es tan fácil agarrarse a estas narraciones para conocer lo que sucedía en el mundo celta de la Antigüedad… aunque a veces saltan sorpresas.

En fin: sorprende que nunca termine la narrativa medieval irlandesa de seducir, inspirar y espolear a los curiosos, a los poetas, y hasta a los que estudian la arqueología del Bronce y el Hierro europeo; no menos a los que cacharreamos con la Edad Media…

¿Quién sabe? A lo mejor algún día la cosa con plumas resulta ser, ¡qué se yo! una grajilla o un martinete.


NOTITAS:

(1) Brunaux, Jean-Louis: Les sanctuaires celtiques de Gournay sur Aronde et de Ribemont sur Ancre, une nouvelle approche de la religion gauloise. Comptes rendues des séances de l’Academie des Inscriptions et Belles Lettres. N. 2. 1997. 

(2) Mallory, J.:  Aspects of the Táin. Belfast, 1992.

(3) Emania, Bulletin of the Navan Research Group. nr. 12, 1994. Todo el número está dedicado a lo que revela la arqueología sobre la arquitectura del sitio, que aún está siendo excavado.

(4) Tratados por Olmsted en su relación con el núcleo narrativo del Táin en Emania, nr. 10, 1992, pp. 5-17.

(5) Carmen Leal Soria (traducción) y L.M. Toribio (ilustraciones): Cuadernos de Estrata 3. El Saqueo del Ganado de Cúailnge. Fuenterrabía, 1982.

 

 

 

 

Lagares de Hispania


Este es el último de una serie de videos breves dedicada a los lagares romanos de Aragón, que ha sido realizada por Eugenio Monesma e Isaac Moreno Gallo.

La industria vitivinícola tuvo una enorme importancia en todo el mundo romano, y esta pequeña exploración de los restos aragoneses demuestra que, desde antiguo, la producción de tierras ibéricas fue sustancial. Como se dice en algún momento, en general, los territorios de producción vitivinícola no han cambiado mucho.

Los episodios, cortitos y además divertidos debido al entusiasmo que le pone Monesma, muestran sobre todo lagares rupestres en mejor o peor estado de conservación, aunque el último está dedicado a un lagar urbano en la ciudad romana de Los Bañales, recientemente  excavada.

Creo que merece la pena echarle unos minutos de ojeo.

 

 

 

 

Vigilancia de la frontera del Duero


Una charla más técnica, pero tan interesante como todas las demás de Isaac Moreno Gallo, que habla aquí del sistema de comunicaciones visuales (y a caballo) instalado en la frontera del Duero, durante época Califal.

Cuando visitamos la fortaleza de Gormaz, el magnífico enclave militar musulmán al norte del Duero, tuve ocasión de ver una de las atalayas de comunicaciones edificadas en esa zona de frontera, y escuchar una explicación sobre su objetivo y funcionamiento. Después de la charla de Moreno Gallo, impresiona percibir la magnitud del sistema (sencillo, pero efectivo) de vigilancia «telegráfica» instalado por el Califato en la región. «Telegráfico» indica, ni más ni menos, que mediante señales visuales.

La charla se enmarca en un proyecto aún en mantillas, de topografía y catalogación de tales restos arqueológicos en la comarca. Los pormenores dejan en evidencia el desinterés, la desinformación, la desmonetización y los des-todos que sufre el conocimiento Histórico y el Patrimonio español en la «Hispania vaciada» y en la que no lo está. La burrez de quien se encuentra al mando de una máquina excavadora (o de un puñado de dólares) y subido en ella hace lo que le sale, rey/reina del mambo, al margen de lo que hayan podido decidir el topógrafo o el ingeniero, que por lo demás también pueden ser otra máquina excavadora…

En fin, el abandono y la miseria de una «enseñanza» dedicada a vender humo y caramelitos de fresi, mientras el patrimonio de todos se va a la mrdA.

Ya me fastidia (con jota) ser tan pesimista y tan malhablada.

 

 

Peregrinación a la muerte


Pórtico de la Capilla de Cormac, Cashel (s. XII). Foto: Warren LeMay from Covington, KY, United States, CC0, via Wikimedia Commons.

Me preguntaron hace poco si en Irlanda hubo arte Románico. Para abreviar la respuesta, dije que el poco que había casi desaparece en los dos siglos anteriores al XX y que por tanto, es escaso lo que podemos ver allí. Lo dije un poco a lo loco, esa es la verdad, pero no estaba desencaminada.

Como vimos en el artículo que trataba del Románico fetén, el que podemos encontrar en la Península Ibérica, Francia o Italia, dos de los factores claves de la difusión del románico por el continente europeo fueron las peregrinaciones y el establecimiento del sistema feudal.

En la antigua Irlanda sí que existieron peregrinaciones, pero no un sistema feudal. De las reglas (o mejor de los “acuerdos puntuales”) entre el Poder y la sociedad, y del sistema de Sucesión a la Realeza, etc. hablaremos en otro momento, porque la cosa es complicada. Pero, para ser breves, el sistema era pre-feudal y bastante «bárbaro» en ciertos aspecto, aunque relativamente «moderno» en otros.

La sucesión real estaba sujeta a discusión (legal y extralegal) era complicada y, en sí, no sabemos de ella tanto como pareciera. Debido a las leyes matrimoniales, que de hecho eran una forma de poligamia que favorecía el barullo de herederos (pero no había regla que indicara que algún primogenito debiera ser el siguiente), y al sistema familiar de tenencia de tierras, los reyes menudeaban.

F.J. Byrne en su obra más citada calcula que habría «no menos de ciento cincuenta reyes en Irlanda en cualquier momento entre el s. V y el XII». Luego decimos de la lista de los reyes godos…

Tampoco existían en Irlanda grandes caminos peregrinales, mucho menos los financiados por alguna monarquía o por algún particular.

Pero, si miramos más detenidamente, resulta que existían sitios en la propia isla donde se conservaban restos de los Santos (fundadores nativos o traídos de fuera), reliquias en forma de objetos y, en general, lugares que se presentaban ideológicamente como «otra Roma» u «otro Jerusalen», así que podía haber una forma de peregrinación vicaria a estos sitios.

La peregrinación vicaria es la emprendida por alguien a cuenta de otro, o la que lleva a un lugar que es sustituto o representante del lugar principal al que se peregrina.

Existe la palabra irlandesa ailithir, que se traduce como «peregrino», y el sustantivo ailithre, «peregrinación» (v. https://dil.ie/1031 y ss.) pero también como «exilio voluntario». Y existió un tipo de peregrinación peculiar, que aparece repetidamente en los Anales irlandeses, vinculada con reyes y personas ilustres, tanto hombres como mujeres. Se trataba de un retiro voluntario del mundo, de una toma de refugio acogiéndose a sagrado.

Esta es una pequeña muestra extraída de los Anales:

  1. (AFM* 1100) Cumeadha Ua Laeghacháin, jefe principal del Sil-Ronáin, ornamento y gloria de los hombres de Tethba, y de todos los Uí Neill del sur, murió a una avanzada edad y después de un peregrinaje, (iar n-oilithre) en la casa de Mac Cuinn na mBocht, en Clonmacnois.
  2. (AU* 1103) Murchad Úa Flaithecán, superior de Ard Bó, eminente en sabiduria, honor y enseñanza, feliciter obiit («murió felizmente») en su perigrinatio, es decir, en Ard Macha.
  3. (AU 1118) Ruaidrí Úa Conchobuir, rey de Connacht por largo tiempo, murió en peregrinación veintiséis años después de haber sido cegado.
  4. (AU 1186) Derbhorgall, la hija de Murchaidh Uí Maeil Sechlainn, fue a Drochaid Atha (Mellifont) en su peregrinaje. (AU 1193) Derbhorgall, la hija de Murchaidh Uí Maeil S’echlainn, murió en el monasterio de Drochaid Atha.

El último ejemplo no lo he puesto solo porque mencione a una mujer (Der Forghall la irlandesa, no la escocesa que ya presentamos aquí) sino porque la dama fue nada menos que priora de las canónigas de Clonmacnois y, como vemos, y no sabemos por qué, se cambió de monasterio, marchando en ailithre a Mellifont (1186), donde murió siete años después.

Bueno, sí que sabemos algo: ir en peregrinación significaba retirarse o ir a morirse a un lugar santo, a poder ser «en paz». Y también sabemos que Mellifont fue la primera construcción románica de estilo Cisterciense que hubo en Irlanda, de la que quedan algunos restos.

Lavatorio. Mellifont, De Brholden – Trabajo propio, Dominio público. https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2167037

Así que reyes y personajes de la nobleza o de la Iglesia, acudían a los monasterios en una última instancia, ya cercana a la muerte (como el enfermo Cumedha Ua Laeghacháin), cuando deseaban ser enterrados en compañía de los santos fundadores del sitio y de las reliquias asociadas a ellos, que allí se conservaban.

Otros, como Ruaidrí Úa Conchobuir en 1118, habían sido reyes depuestos. En el caso de éste desgraciado Ruari, depuesto en circunstancias asquerosas, pues los mismos Anales nos informan que lo fue depuesto «a traición» y cegado, y que el usurpador contó con ayuda de los hijos de leche del propio Ruari.

También se llamaba con el nombre de ailither a quien escogía un exilio voluntario, pues en otros contextos (no muerte, no religión) esa palabra tiene el sentido de «extranjero», pero no con significado étnico, sino en el de alguien que abandona por un periodo muy largo, o definitivo, su territorio familiar de residencia.

Recordemos que según las leyes nativas, eso implicaba perder ciertos derechos básicos.

En Irlanda, el poder de los monasterios -pese a las distintas contingencias por las que atravesó la iglesia desde el s. VI al XII- era más estable que el de los reyes, que dependían de una enrevesada madeja de alianzas clientelares para mantenerse y que, encima, al no ser hereditario su oficio, no tenían ni la confianza «familiar» ni tampoco las fuentes de riqueza que poseía el rey o el señor feudal clásico.

Esto, según Jennifer Ní Ghrádaigh, autora de un estupendo artículo que se publicó en la revista española Románico, implicaba que los riesgos de ser rey en Irlanda era lo que empujaba a estos monarcas a mantenerse cerca del poder de los monasterios.

Pero tampoco la estabilidad de estos lugares fomentó la aparición e implantación del estilo «extranjero» Románico en la isla. Seguir leyendo