Vigilancia de la frontera del Duero


Una charla más técnica, pero tan interesante como todas las demás de Isaac Moreno Gallo, que habla aquí del sistema de comunicaciones visuales (y a caballo) instalado en la frontera del Duero, durante época Califal.

Cuando visitamos la fortaleza de Gormaz, el magnífico enclave militar musulmán al norte del Duero, tuve ocasión de ver una de las atalayas de comunicaciones edificadas en esa zona de frontera, y escuchar una explicación sobre su objetivo y funcionamiento. Después de la charla de Moreno Gallo, impresiona percibir la magnitud del sistema (sencillo, pero efectivo) de vigilancia «telegráfica» instalado por el Califato en la región. «Telegráfico» indica, ni más ni menos, que mediante señales visuales.

La charla se enmarca en un proyecto aún en mantillas, de topografía y catalogación de tales restos arqueológicos en la comarca. Los pormenores dejan en evidencia el desinterés, la desinformación, la desmonetización y los des-todos que sufre el conocimiento Histórico y el Patrimonio español en la «Hispania vaciada» y en la que no lo está. La burrez de quien se encuentra al mando de una máquina excavadora (o de un puñado de dólares) y subido en ella hace lo que le sale, rey/reina del mambo, al margen de lo que hayan podido decidir el topógrafo o el ingeniero, que por lo demás también pueden ser otra máquina excavadora…

En fin, el abandono y la miseria de una «enseñanza» dedicada a vender humo y caramelitos de fresi, mientras el patrimonio de todos se va a la mrdA.

Ya me fastidia (con jota) ser tan pesimista y tan malhablada.

 

 

Románico: la primera «unión europea»


Notre Dame La Grande (Poitiers) Buen ejemplo de románico francés. Foto: PMRMaeyaert – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17351960

El Románico puede definirse como la extensión por todo el continente un espacio para el desarrollo de una liturgia cristiana unificada, fundando así un espacio sagrado que ha perdurado hasta nuestros días.

El Románico tuvo su nacimiento en el siglo XI y su esplendor tuvo que ver con

  • el desarrollo de la agricultura apartir de dicho siglo
  • el comercio, en pleno desarrollo una vez despejadas las rutas hacia el Norte y hacia el Mediterráneo
  • la implantación del feudalismo en los grandes Reinos europeos, principalmente en Francia.

A partir del s. XI las peregrinaciones a gran escala se generalizaron por todo el continente. Pero los peregrinos necesitaban vías protegidas, establecimientos de asistencia médica y lugares en los que recibir alimentos o adquirir productos. Los reyes y señores feudales mostraban su riqueza facilitando estas cosas, no solamente pagando la construcción de templos, sino también la de hospitales o albergues, protegiendo los caminos que favorecieran el movimiento de los artesanos que trabajarían en tales edificios… actividades que servían a la vez para glorificar a Dios y a la generosidad de tales señores.

Todos estos factores contribuyeron al crecimiento del nuevo estilo artístico y a su difusión por amplios territorios de Europa, conformando una red cultural y espiritual que todavía hoy marca la cultura del viejo continente.

Así que Románico, feudalismo y peregrinación son tres manifestaciones de un fenómeno a escala continental: la primera vez que Europa actuaba «al unísono» después del Imperio Romano, pero ahora con «voz propia». A partir del siglo XI, las lenguas de los antiguos bárbaros se escuchaban junto con el latín, ya cristianizado y de hecho patrimonio de la Iglesia. Recordemos que, en medio del esplendor románico, en el s. XII, el Derecho Romano (releído en clave justinianea) empezó a desarrollarse como agente unificador de la ideología monárquica y de la política.

Esa unidad espiritual (no solamente religiosa) ayuda a entender el Románico como un precedente positivo de la primera «unión europea».

En los manuales se suele caracterizar al Románico como un estilo artístico y arquitectónico, olvidándose que no está sujeto a una única intepretación pues, hasta para el profano, la arquitectura y el arte románico ofrecen formas muy ricas y variadas.

Ábsides de ladrillo en iglesia de San Nicolás (Madrigal de las Altas Torres Ávila). Foto Mujerárbol

En España tenemos buena muestra de eso: hay una arquitectura románica propia de las comarcas ibéricas que estuvieron unidas por vínculos jurídicos (ej. Comunidades de Villa y Tierra en el territorio recién conquistado a los musulmanes) y hay otro, característico de los monasterios. Existe un románico de ladrillo en Castilla y otro exclusivamente pétreo en la misma región, además de que el uso de este material está unido a cierta influencia derivada de la presencia islámica en la Península (mudéjar).

Hay un «románico militar» que podemos encontrar en Aragón, mientras que el elemento defensivo no está tan presente en los edificios situados en otros territorios, debido al avance del proceso de Reconquista. Y hay más matices: catedral, vs. iglesia rural, románico de «primera ola» y románico tardío, que prefigura elementos del gótico; la propia organización monástica, que no fue igual durante los siglos …

Se trata de «distintas tonalidades» que enriquecen el arte Románico, bien descritas y estudiadas en nuestros días por historiadores del Arte y enamorados del estilo, que han contribuido a que ahora se lo respete más allá de la burda idea de su «pesadez» y oscuridad, propia del sesgo negativo sobre la «Edad Oscura» que en el s. XIX y principios del XX calificaba a la Edad Media.

¿Cuales son esas igualdades? Técnicamente el uso del arco de medio punto, del pilar en vez de la columna para sustentar mayores alturas en los edificios. La planta general de los templos y la aparición posterior de espacios nuevos como la girola, el triforio o el claustro; la función de la escultura y de la iconografía en el contexto del edificio y su adecuación a cada uno. Se trata de elementos funcionales y artísticos que declaran la unidad del estilo.

Así que el Románico posee múltiples expresiones y colores. Su iconografía, especialmente en la escultura, reta a la interpretación simple de que todo es didáctico y está sujeto a la doctrina de la Iglesia. Sus manifestaciones en la decoración de objetos o en la iluminación de libros también desafían a nuestro asombro.

Santa María Laach (Renania-Palatinado, Alemania). De Nikanos – Trabajo propio, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1414981

Y, en definitiva, lo mismo que en Europa hay distintas lenguas, o comarcas que se apartan de la regla general que caracteriza a cada nación, el Románico tiene un sello distinto según las regiones, y, aunque hayan querido agruparse estas características -como en el caso francés- no es tan fácil, porque la originalidad del sello románico se escapa a las generalidades y a las clasificaciones.

 

 

Calamares romanos… y más allá


Este «calamar a la romana» está estupendísimo y me viene bien, porque entra de varias maneras dentro de la Historia Medieval.

Los «calamares» son el formato adoptado por los colaboradores de DH Sergio Alejo y Ángel Portillo para divulgar a través del video sus amplísimos conocimientos del mundo Romano… ¡y de otros mundos que estuvieron o están en este!

Aunque mantienen el formato de video en YouTube de sus trabajos anteriores, éstos son píldoras breves -desde pocos minutos a media hora- que cuentan con entrevistas a investigadores y otros divulgadores de nuestra red, centrándose en aspectos más reducidos en el tiempo, en la geografía, o en algún detalle particular de la Historia.

Este video, además, trae la participación de Federico Romero, cuyo blogo es el ya no va más del mundo Romano.

Muchas veces, el origen del Islam se explica a grandes rasgos, tanto en libros para escolares como en textos divulgativos. A veces solamente nos enteramos de la doctrina básica de esta religión tan importante en la actualidad.

En este «calamar» podemos conocer los contactos de la Arabia pre-Islámica con Roma y con otros mundos que estaban en el Antiguo, lo cual tuvo mucha influencia en las características del primer Islam y en su posterior expansión por territorios del decaído Imperio Romano de Oriente y la parte mediterránea del Occidental.

¡No se lo pierdan!

 

 

 

EnlaZes


Miniatura de Las Cantigas de Alfonso X: se representa al Rey con amanuenses y músicos cortesanos

Este pequeño artículo de Yeyo Balbás y este otro de Pedro Insúa están unidos por una cuestión histórica que toca de lleno a la Edad Media española.

El enlaZe común es la historia, cuento, tradición, leyenda… lo que quieran vds. llamarlo, de Covadonga. Es el hecho de que Covadonga es el hito (mhito, si quieren) fundacional de ese proceso de varios siglos que, a la altura del inicio del reinado de Alfonso X, la historiografía cortesana castellana daba por completado. 

Llámenlo como quieran, puesto que se trata de un término historiográfico: Reconquista, proceso de avance de los Reinos Cristianos, proceso de retroceso de los Reinos Musulmanes, proceso de reorganización político-militar de la Península…. bla, bla, bla. También da yuyu el término «proceso»… Pero el término «Reconquista» es tan bueno como el de «Paleolítico», y como éste, también puede dividirse en cómodos sectores crono-geográficos, así que me parece tan útil como el que las bicicletas tengan las ruedas redondas. Prosigamos.

Esa historieta crea a su vez el ideal, desarrollado desde la corte Alfonsí, de la «continuidad» gótica, desde el Reino visigodo de Toledo hasta aquellos días del s. XIII, cuya génesis a rasgos generales describe estupendamente Insúa. No se trata de recuperar los valores políticos de los godos, ni siquiera de recoger sus legislaciones: se trata más bien de mirarlos como cristianos (mirar a Pelayo como cristiano), incorporándolos al imaginario del Reino de Castilla, aunque extendiendo también el concepto de la Hispania de Isidoro de Sevilla. «Hispania recobrada de mar a mar».

Un punto fundacional bien anclado en la ideología de los historiadores (que entonces eran «coronistas») de la Corte Castellana, que funcionaba igual que cualquier historia de la época: concordante con un Origen (en el s. VIII), un Desarrollo (las sucesivas conquistas de los Reyes cristianos) y un Culmen o final que, de momento, era Alfonso X.

Y que se construye como mito fundacional de la Historia de España a través de la Primera Crónica General de España (obra de Alfonso X) y será recogido hasta nuestros días por sucesivos poderes. Algunos más chungos (y mucho menos atractivos) que otros.

El enlace de un artículo con otro también es ese rollo de querer proyectar hacia atrás nuestras manías actuales. Pero no les recomiendo leer los comentarios a ninguno de los dos temas.

Solo merece la pena leer cada uno de los artículos, porque lo exponen mejor que yo: se trata de un concepto básico.

(Ah, también me he encontrado esto… jejeje)

Al-Palabrario


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b5/Caceres-Aljibe-DavidDaguerro.jpg/320px-Caceres-Aljibe-DavidDaguerro.jpg
Caceres-Aljibe del Palacio de Las Veletas (DavidDaguerro.jpg, wikimedia commons)

El otro día me encandilaba con las palabras aljuba, aljaba y aljibe. Tres palabras sonoras y parecidas, que comparten una Edad Media pasada por la lengua foránea (variedad popular) que más ha influido en la nuestra.

Aljaba, por cierto, es más bonito que carcaj, que muy probablemente vino con las Cruzadas, con los cristianos de origen francés que imperaban en las cortes post-siglo XII y con mediadores bizantinos, y no con los musulmanes que ya vivían en nuestro territorio. Y ojito, que una palabra te lleva a otra… esto es como las cerezas.

Hoy me he encontrado con arrumar (¡quién diría que tiene parentesco con room in english!). Y que no tiene nada que ver con «arrumaco», otra palabra maravillosa.
 «Aljibe» sigue usándose y no siempre para nombrar cosas del campo… ¿O sí?