Dos artículos de hoy


 

  1. Por la evocación, por la Historia, por la coincidencia y por todo lo demás, este artículo-necrológica (¿de nuestra cultura?) a cargo de Javier Marías merece la pena.
  2. Y esta entrevista a Peter Bogdanovich, todavía más.

¡A ver si va a ser el cine -clásico- lo último que nos quede!

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Al día


foto by Pixabay

Me avisa el chivato de WordPress de que llevo publicando en esta casa desde 2012 y que hay 1.012 entradas hechas. ¡Vaya, casi igualando las dos cosas!

Una edad media

La verdad es que ha pasado tanto tiempo que ya no sé ni cuando empezó este blog, o su nombre propio; si no fuera por el chivato, creería que fue antes del Diluvio. El caso es que siento que publico menos que antes, que soy más vaga; quizá porque algunos de los temas que me interesaban antes, ahora me interesan menos.

Pero me resisto a cerrar, aunque tanto el blog como yo “vamos teniendo una edad… media”.

De ahí los titubeos con la apariencia y también algunos cambios temáticos: sí, me interesa más la ciudadanía y la sociedad en la que vivo.

No dejo la escritura ni la lectura. El cine sigue ahí, aparcadito, aunque ahora veo más cosas, gracias a las nuevas tecnologías (no a las empresas cinematográficas locales, ni a su primo el ayuntamiento local). Ya os contaré, porque he visto dos cosillas que son de anteayer -¡uf, nada de estrenos!- que me han encantado.

Y está por publicarse mi libro, claro. Avisaré, tranquilos los que esperan. Ya está terminada toda corrección, escogidas dos posibles portadas, enviado resumen, sinopsis y biografía de la autora… en fin, que la ultima palabra la tiene la editorial.

Y, sí: he empezado otro proyecto literario, mientras voy entreteniendo el tiempo con relatoides de humor, microrrelatos, y demás paponás del escribir. Los iré colocando en “El Horno”, para que les echéis un ojo (o los dos).

 

Vidas Zicutrinas: Alejandro Kostiletas


Hijo de un funcionario bizantino encargado de echar sifón en los vermuts del Basileo (el sifonóforos), Alejandro Kostilletas fue educado en las más altas instancias del Imperio para continuar el oficio que su padre y sus abuelos habían ocupado.

Se supone que Kostiletas es el capullete de la izquierda, el que levanta la cortina, invitando a la Basilisa a beberse el copazo de whisky que lleva en la mano en el jardincillo de la fuente. Las protokoandres son las damas que la siguen.

En realidad, a él le habría gustado ser protokoandre —la señora encargada del protocolo palaciego— pero eso no se supo hasta mucho después, cuando se publicaron las Invectivas Venenosas Anónimas (libro atribuido a Procopio, perdido a mediados del s. XVI) en las que daban rienda suelta a los rumores sobre la secreta afición de Kostilletas a disfrazarse de dama, y andar como dama en pena por los pasillos de la Blaquerna.

A los veintidós años, Alejandro publicó un Prontuario de Salutaciones y Prosternaciones ilustrado con sus propios dibujos, que ocasionó grandes divertimentos en Palacio. De todos modos, el Basileo se enteraba de poco, pues estaba muy acongojado por la escasez de numerario que afectaba al Imperio, y planeaba vender las Insignias Imperiales para obtener oro con el que pagar a los gobernadores de las provincias occidentales. Estos, a su vez, estaban preocupados por el ascenso de los eslavos que amenazaban con invadir y tocar los pieses al imperio.

Se dice que, al ver el éxito de su prontuario, Alejandro aceptó de buena gana su oficio imperial, se compró un sifón nuevo y aparcó sus veleidades travestoides durante quince años. A pesar de todo, siguió escribiendo poesías ostentóreas, en un griego muy pulidito que parecía salido del mismísimo cálamo de Eufrasia de Lesbos (famosa poetisa desconocida de la Antigüedad).

Una de las más conocidas obras poéticas de Alejandro, es este fragmento, el único que se conserva de su Oda Lisca:
Odalisca refulgente,
que se mueve incandescente
como un flan hecho en Oriente.
Elegante como galga,
en la música cabalga
con ardor de muslo y nalga,
y sus ricas cazoletas
son dos cónicas gavetas,
disimulo de sus tretas.
Hipsipila que vacila
y los ojos encandila…
(Aunque es cierto que algunos han atribuido el poema a algún falsario del siglo XIX o XX) (1)

Cuando al emperador Nicéforo lo cegaron y lo ataron a un mono para echarlo a la caldera de Palacio, Alejandro cayó en una depresión caballuna y jugueteó con la idea de retirarse a la Meteora para llevar vida de asceta. Según su obra más famosa, que escribió cincuenta años después, le quitó la idea la aparición de un ángel que le pateó las posaderas cuando se encontraba prostrado en la iglesia de Osios Lucas. Según propia confesión (Autobiografía Fehaciente, libro XXV), el ángel le dijo que era un camastrón y un archimondongo, y añadió:

—¡Haz versos y no ‘odas más!

Esta frase angélica despertó grandes dudas sobre la verosimilitud del incidente entre los historiógrafos de la época y aún los de nuestros días (cf. Wilhelm Ostrenwelff: “Altere mandangeschiste zum Bizantium”, 1899).

Sea como fuere, desde ese año (al parecer el 40 de su vida), Alejandro se dedicó a su magna obra literaria: la reedición de la Deambulatria de Gilifonte de Abdera que se encontraba, olvidada y cubierta de polvo de dimensiones arqueológicas, en la biblioteca del cubicularius de la Puerta Dorada. La Deambulatria, famosa obra de la Antigüedad que describiremos en una próxima entrega de “Vidas Zicutrinas”, alimentó su ansia de rarezas y extravagancias occidentales y se convirtió en la obsesión de su vida. De hecho, se sabe que Kostiletas abandono a una esposa y cuatro hijos, tan entregado como estaba a su labor de reeditor. y concibió el proyecto de viajar al extremo Occidente con un grupito de Varegos de la guardia…

Mientras tanto, seguía ejerciendo como sifonóforos del Emperador y se dice que fue el inventor de una insólita mezcla de zumo de limón y canela con el vermut, lo que convertía el brebaje en un poderoso excitante que enloqueció a más de dos.

Kostiletas, reciclado como Cassiodora Fumaria, pasó los últimos días de su vida en el barrio de Galata, adonde murió en el año 663, seguramente del susto que le produjo la aparición de uno de sus hijos, que le pedía una subvención de doscientos sólidos de oro como reparación al hecho de haberlo abandonado treinta años antes, por lo cual se vio obligado a vivir amaestrando monos en la provincia de Iconio.

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(1) Extraído de “Las mil peores poesías de la lengua castellana” de Jorge Llopis, que debió traducirlo del griego, o así.

Frase del día


Quienes ven facherío tienen un problema para gestionar su trato con sus conciudadanos, con la palabra misma, España. La palabra, como la bandera constitucional, les suena a facha. Por supuesto, cada uno es libre de decorar sus prejuicios, pero no de ignorar su procedencia. (Felix Ovejero, 29-6-2018, en EP)

Subrayados, Mujerárbol.

Los antepasados de Cernunos


Origen: Las inusuales máscaras mesolíticas de cráneo de ciervo

La noticia habla de los hallazgos de cráneos de ciervo trabajados intencionadamente en el yacimiento británico de Star Carr. Como otras veces, la redacción periodística es mejorable, pero la info que contiene es maravillosa. E inspiradora para quienes escribimos.

Hay que tener en cuenta que se trata de un yacimiento mesolítico, es decir que pertenece a un momento cultural en el que todavía la caza y la recolección representaban el modo de vida principal. Pero se trata de un asentamiento que se usó durante mucho tiempo, por varias generaciones. Y en el que la madera y su trabajo predominaba de forma abrumadora…

By Alan Stewart, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9247710

Los restos de cráneos de ciervo y de corzo, que eran unos bichos bastante mas grandes que los de ahora, fueron aprovechados para crear, mediante mucho trabajo y varias técnicas, un tocado “chamánico”. Los arqueólogos no se deciden a concluir si la cornamenta fue retocada antes o después del uso de los cráneos como tocado. El peso -de estar completa- habría sido demasiado y se trataba de un material precioso para hacer arpones y otras herramientas.

En un caso o el otro, la sugerencia es que el “desmantelamiento” de la cuerna poseía una fuerte variable simbólica.

The possible recycling of raw material for tool production from a shaman’s headdress would suggest a strong physical and symbolic act of decommissioning was at play.

Además de la noticia de La Vanguardia, recomiendo leer los artículos que acompañan a su reproducción en el portal Terrae Antiquae, donde nos enteraremos de algunas otras cosas sobre el mesolítico de la Islas Británicas y de otros sitios. Aquí está el hilo.