Foto: EL MUNDO

La Fortuna ayuda a los audaces.

La verdad es que me importa un cominillo citar mal a los clásicos.

No es la primera vez que la sentencia le cuadra a Nadal: un audaz que osa. Quizá ahora ose menos que antes, pero sigue siendo osado. Audaz. Grande.

 

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Pájaros que olfatean


Pareja de carboneros (parus major)

Esta noticia que recoge La Vanguardia me hace gracia, porque herrerillos y carboneros son los pajaretos que más a menudo he podido ver y fotografíar en los jardines de Aranjuez y sus alrededores. El experimento indica que son mucho más “listos” de lo que pensábamos, es decir: que hacen uso de más sentidos de los que creíamos. Normal: no viven todo el día pendientes del móvil😁

Herrerillo (cyanistes caeruleus) en el mismo sitio que la anterior toma

Dejo dos pequeñas muestras de su presencia y de mi torpeza con la cámara. Las hice una mañana del otoño pasado, muy cerquita de La Casita del Labrador.

Fotografiar pájaros y aprenderme sus nombres y sus curiosidades, es una afición mía nueva y torpe. Ni siquiera puedo utilizar mi super-tacañón teleobjetivo analógico para la tarea, así que a puñetero teléfono y con una Canon 1100D que me “salió” en las fundas del chocolate(1).


(1) Que antiguamente, en las envolturas del chocolate ¡salían “premios”! Normalmente eran muy baratos, por eso lo digo… (nota para muy jóvenes).

Una lengua multiétnica


Cuando el carbonerillo puede hablar con el loro. Magnífico Savater, como siempre:

Ni el español ni el inglés son lenguas como las demás. No son lenguas étnicas sino metaétnicas, de comunicación transnacional, universal. No sirven como emblema de la tribu propia, sino como vía para abandonar las tribus y salir al ancho mundo, a la intemperie humana. El español, una lengua multiétnica.

Leedlo entero en El Asterisc*: Una lengua multiétnica – elasterisco.es – Opiniones y notas al margen

Novela fuera del horno (enfriando)


Bueno, amiguitos: mi novela, definitivamente terminada, corregida y cocida, ha salido del horno para dirigirse a encima de la mesa (de un editor y de los lectores de un concurso) y aguardar el momento de servir e hincar el diente.

Es un proceso en el que el autor tiene poco control, salvo cruzar los dedos. Los concursos parecen “seguros” es decir: seguro que no ganas, pero quizá algún “ojeador” del equipo le echa la visual y… suena la flauta.

Las editoriales son otra cosa. Hay que esperar unas semanas, normalmente para recibir una carta educadísima rechazando el trabajo. Al menos esa es la experiencia de una… y de muchos otros, como todos sabemos.

Lo que sí que no resulta es andar llorando por las esquinas y mantener lo escrito en el frigorífico, o en el cajón del escritorio, o en un USB. Hay que sacarlo de la jaula, o morirse. Y si no funciona, pues qué le vamos a hacer y a escribir otra mejor.

En último término, está la auto/co/edición, que es como el seguro que no se rompe cuando el escalador da un traspiés y “vuela”. Darse de morros contra la pared sigue siendo una

posibilidad… Pero esa es la esperable, porque el público, es el público. El juicio final.

Creo que mi novela tiene muchos valores: yo soy su agüela (sí do mhamó í, sí do mhamó í) ¿qué voy a decir?

Mucho esfuerzo, buena documentación, ninguna fantasía bienintencionada que no esté en los Anales, ni en la Arqueología, ternura, romanticismo y aventura, pocas palabras difíciles de pronunciar, explicaciones contextuales y ninguna nota al pie de página. No hay un prólogo erudito ni un diccionario; habrá un mapa, cuando se edite y donde decidamos entre editor y yo… Y sí que hay mucha ilusión y trabajo por mi parte. Y dinero, por cierto, dinero excesivo para una jubilada… (pronunciar con tonillo Homer Simpson).

Bueno, y aquí lo dejo: mañana saldrá un último “teaser”, porque no quiero comprometerme a que digan que ha sido editada por medios electrónicos, aunque otros opinan que no pasa nada por servir aperitivos En enero saldrá el fallo del jurado del concurso. Y si hay que descorchar el champán, se descorcha.

Si no se descorcha, a lo largo del primer tercio del 2018 habrá noticias del cuervo volando por los aires. Porque lo que es EDITAR, se hará, por otro o por quien suscribe. 😄

¡Vaya que sí!

Verano (1)


Vamos a ver si consigo unas pocas entradas contaminadas por eso que llaman verano y al que cada vez le veo menos gracia. No quiero adelantar acontecimientos, ya les contaré… pero mis neuronas van a medio gas. O a un cuarto de gas.

Esta entrada, como se ve en el título, es la primera. Y no es mía, hala.

Una entrada antigua de un blog antiguo (que no sé si todavía corre).

Me gusta.

Yo encuentro placer en leer cuando por fin consigo despertarme. Nooo, no es que la lectura me aburra, es que no consigo despertarme.