Etiqueta: cocinando una novela

Corregir


Esta palabra, unida a nuestra memoria de estudiantes, tiene una acepción bastante concreta que es muy distinta de la del mundo estudiantil.

Sobre todo en el caso de que uno decida escribir con vistas al público (este sintagma es similar al “con balcones a la bahía” que dicen en Santander: escribir y adornarse).

Corregir forma parte el trabajo literario, muuucho más que cualquier otra cosa, aparte de escribir el meollo del relato mismo. Aquí, en el meollo, nos sentimos a gusto; en la corrección, sin embargo, es como salir al balcón de la bahía… y que haga un vientecillo que te borre las cejas.

Por tanto, os dejo este artículo de Zenda Libros que dice cosas muuuy acertadas sobre el asunto.

Y sí, yo sigo escribiendo y también beta-corrigiendo.

***ACTUALIZACIÓN***

Corregido error de enlace. Ya siento.

 

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Novela fuera del horno (enfriando)


Bueno, amiguitos: mi novela, definitivamente terminada, corregida y cocida, ha salido del horno para dirigirse a encima de la mesa (de un editor y de los lectores de un concurso) y aguardar el momento de servir e hincar el diente.

Es un proceso en el que el autor tiene poco control, salvo cruzar los dedos. Los concursos parecen “seguros” es decir: seguro que no ganas, pero quizá algún “ojeador” del equipo le echa la visual y… suena la flauta.

Las editoriales son otra cosa. Hay que esperar unas semanas, normalmente para recibir una carta educadísima rechazando el trabajo. Al menos esa es la experiencia de una… y de muchos otros, como todos sabemos.

Lo que sí que no resulta es andar llorando por las esquinas y mantener lo escrito en el frigorífico, o en el cajón del escritorio, o en un USB. Hay que sacarlo de la jaula, o morirse. Y si no funciona, pues qué le vamos a hacer y a escribir otra mejor.

En último término, está la auto/co/edición, que es como el seguro que no se rompe cuando el escalador da un traspiés y “vuela”. Darse de morros contra la pared sigue siendo una

posibilidad… Pero esa es la esperable, porque el público, es el público. El juicio final.

Creo que mi novela tiene muchos valores: yo soy su agüela (sí do mhamó í, sí do mhamó í) ¿qué voy a decir?

Mucho esfuerzo, buena documentación, ninguna fantasía bienintencionada que no esté en los Anales, ni en la Arqueología, ternura, romanticismo y aventura, pocas palabras difíciles de pronunciar, explicaciones contextuales y ninguna nota al pie de página. No hay un prólogo erudito ni un diccionario; habrá un mapa, cuando se edite y donde decidamos entre editor y yo… Y sí que hay mucha ilusión y trabajo por mi parte. Y dinero, por cierto, dinero excesivo para una jubilada… (pronunciar con tonillo Homer Simpson).

Bueno, y aquí lo dejo: mañana saldrá un último “teaser”, porque no quiero comprometerme a que digan que ha sido editada por medios electrónicos, aunque otros opinan que no pasa nada por servir aperitivos En enero saldrá el fallo del jurado del concurso. Y si hay que descorchar el champán, se descorcha.

Si no se descorcha, a lo largo del primer tercio del 2018 habrá noticias del cuervo volando por los aires. Porque lo que es EDITAR, se hará, por otro o por quien suscribe. 😄

¡Vaya que sí!

Invenciones y realidad II


Algunos han preguntado si el mapa de Tethba que aparecía en la anterior entrada era el que iba a ir en el prólogo de la novela.

La respuesta es no, por eso agregué la fuente de donde está tomado (uno de esos olvidos míos). Solo es una ilustración del blog, y ha sido una de mis fuentes consultadas.

Reconstrucción del puente sobre el Shannon cerca de Clonmacnois. S. IX-X

Además, la geografía de la historia de “Un cuervo en la nieve” es casi inventada. Casi, porque lo narrado es ficción (aunque no imposible) ni es una guía de viajes, obviamente. Había que inventarse caminos, canales y puertos.

Lo que no se puede inventar es el hecho de que en la Irlanda de 1100 no existía ls misma concepción acerca de “territorios” y “fronteras” (éstas siempre deudoras de accidentes geográficos) que la que estamos acotumbrados en nuestra propia Historia. Los territorios llevaban nombres de gentes, como si dijéramos hoy que “ir a Granada” fuese “ir a los Nazaríes”, o que Asturias es “Los Vadinienses de arriba”. Seguir leyendo “Invenciones y realidad II”

Invenciones y realidad


[Public domain], via Wikimedia Commons. Firmas de los Cuatro Maestros.
El disparador básico de mi novela fue una noticia consignada en una entrada del año 1100 de los Anales de los Cuatro Maestros:

Cumeadha Ua Laeghachain, jefe principal del Sil-Ronain, adorno y gloria de los hombres de Tethbha, y de todos los Ui-Neill del Sur, murió a avanzada edad y tras una larga peregrinación, en casa de los Mac Cuinn na mBocht, en Cluain-mic-Nois.

Tethba. Fuente: M. Dobbs http://www.jstor.org/stable/25510361

Los anales en cuestión están editados por el CELT bajo el epigrafe “M” (Four)Masters, que contienen materiales recogidos por los autores (los que firman ahí arriba) de fuentes primarias o secundarias.Se sabe que entre sus fuentes figuraban textos ya desaparecidos de la provincia de Connacht.

Se discute si entre tales fuentes estaba o no alguna copia de unos desaparecidos “Anales de Clonmacnois” que también existen en una versión inglesa fragmentaria, parte de la cual se conserva y he utilizado para alguna cosilla más en el relato.

El que un gran señor de Tethba -la región que figura prominentemente en la más antigua versión de El Táin- fuese a morir en peregrinación funeraria hacia Clonmacnois, pero no llegara al monasterio, sino que se quedara a unas cuantas leguas, en casa de los Meic Cuinn na mBocht, me hizo preguntarme qué cosa podía haberle detenido en aquel lugar. Seguir leyendo “Invenciones y realidad”

Insomnios y escritura


Llevo todo el invierno con problemas de insomnio. Todo empezó con le cambio de hora y ahora sigue debido a la necesidad de revisar completamente la novela, un trabajo muy minucioso que requiere atención a muchos detalles que se entrelazan. La concentración es clave en este momento.

La presencia de Pangur también influye: al señorito 🐱 no se le olvida que a las tres de la mañana -cuando apenas acabo de acostarme- hay que rascar los cajones  😡 de la cómoda blanca.

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El Sr. Director recibe en su despacho

Busco nuevas estrategias para remediar eso y acomodarlo al hecho de que mi concentración mejora mucho a partir de las 12:30 de la noche. Me gusta tener un orden de trabajo/vida y no es una opción clara el “dormir de día y trabajar de noche”, puesto que por la mañana de los laborables hay que llevar a cabo trabajos y vida social.

De momento, he aprovehado el rascado de la cómoda y estoy escribiendo esto a las 4:49.

Me parece que hoy tendré que anular alguna actividad de la mañana.

La patria natal como territorio del recuerdo. Entrevista a Jorge Eduardo Benavides | Letra Urbana


Nació en la ciudad de Arequipa en 1964 y Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, en Lima.  En esa ciudad dictó talleres literarios en el Museo de Arte y trabajó posteriormente como periodista radiofónico. En 1991, poco tiempo después de recibir su título de abogado, se marchó a Tenerife donde fundó y dirigió el taller literario Entrelíneas…

Seguir leyendo esta entrevista, en la que se habla un poco de novela histórica y un mucho de lo que pasa cuando tu cuerpo y tu mente están en un sitio y tu corazón en otro… Una enfermedad que se cura con el tiempo   🙂

Origen: La patria natal como territorio del recuerdo. Entrevista a Jorge Eduardo Benavides | Letra Urbana

Caligrafía


IMG_20160722_132549 Mi primer contacto con la caligrafía medieval.

El disfrute de una técnica que… ya conocía, aunque sobre otro soporte y con un proceso distinto de realización. IMG_20160724_193604

Necesitaba saber como es el tacto y el resultado final del pergamino (vitela). Resultado: Me agrada mucho más que los papeles, aunque tengan mucha calidad. Pero aun quiero probar la pluma de verdad, o el cálamo

Mis ensayos: muy limitaditos por la falta de vista.

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Y encima la cámara no ha hecho bien su trabajo… Grrr. Seguir leyendo “Caligrafía”