Categoría: Work in progress

Teaser (otro más)


Máel Muire ayudó al viejo a sentarse en el camastro y le lavó las manos sucias con el agua de su cantimplora. Pocos ermitaños vivían tan alejados de alguna iglesia que no pudieran recibir socorro espiritual o físico de sus hermanos, les recordó mientras lo hacía. ¿Dónde se encontraba la iglesia de la que dependía el eremita? ¿O es que no era más que un lunático extraviado?

El viejo sacudió la cabeza casi desprovista de pelo y balbució que sus hermanos vivían en Cill Faddán, al otro lado de las montañas. Mientras que el nombre del sitio despertaba una brizna de cordura en el anciano, a ellos les avivó el interés.

—¿Tan cerca nos encontramos de Cill Faddán? Pero, ¿qué lago es este? ¿No es el Bófin, padre? —preguntó Máel Muire.

Aedh y Baethán comprendieron que, de ser verdad lo que decía el viejo, estaban más cerca de lo que creían del monasterio de Tegh Lachtín, habían dado vueltas y caminado en círculo, ¡los extraviados eran ellos!

Máel Muire insistió en sus preguntas acerca del sitio donde estaban, pero lo que obtenía del viejecillo era lo que le parecieron delirios.

—La iglesia de Faddán pertenecía a los Hijos de Nathí. Está en la esquina de los Uí Cremthainn con el Síl Gabhra, unos al sur, otros al norte. Este se llama lago Punta, Loch Rinn, por la punta de la lanza que tiró Balor Mal-Ojo contra Lug, que no acertó en el blanco y cayó al agua…

A Aedh le llamó la atención la soltura del viejo con los nombres y las leyendas de las tribus. ¿No habría sido filid antes de abrazar la vida eremítica? Preguntó en voz alta.

El viejecillo meneó el cuerpo, como si bailara.

—Sí, sí… yo era poeta doméstico al servicio del señor de Luaine. ¡Nadie conoce mejor que yo las tradiciones de los que habitan este Quinto! De los nuevos y de los antiguos, ¡las historias de los dioses y de los no dioses!

En sus ojos se encendió una chispa instantánea de alegría que enseguida se apagó en la demencia.

El muchacho bufó. Su padre, contaba que el ollamh del señor de Luaine, uno de los tres poetas más grandes y sabios de Connacht, enloqueció a causa de un golpe que recibió durante una asamblea y perdió la capacidad de componer poemas. Sus colegas, apenados por su desgracia, acordaron intentar que se recuperara dándole un bebedizo y haciéndole dormir en un lecho de piedra. Pero cuando volvieron a buscarle a la mañana siguiente, no encontraron en el lecho nada más que su capa. Uno de aquellos tres sabios, propagó el rumor de que se le había visto correr como un corzo en dirección a los bosques del territorio de los Meic Nathí.

—¡Pero de eso debe hacer lo menos cincuenta años, pues mi padre lo contaba como algo sucedido mucho antes de que él naciera! ¿Se trataría del mismo viejo?

Anuncios

Novela fuera del horno (enfriando)


Bueno, amiguitos: mi novela, definitivamente terminada, corregida y cocida, ha salido del horno para dirigirse a encima de la mesa (de un editor y de los lectores de un concurso) y aguardar el momento de servir e hincar el diente.

Es un proceso en el que el autor tiene poco control, salvo cruzar los dedos. Los concursos parecen “seguros” es decir: seguro que no ganas, pero quizá algún “ojeador” del equipo le echa la visual y… suena la flauta.

Las editoriales son otra cosa. Hay que esperar unas semanas, normalmente para recibir una carta educadísima rechazando el trabajo. Al menos esa es la experiencia de una… y de muchos otros, como todos sabemos.

Lo que sí que no resulta es andar llorando por las esquinas y mantener lo escrito en el frigorífico, o en el cajón del escritorio, o en un USB. Hay que sacarlo de la jaula, o morirse. Y si no funciona, pues qué le vamos a hacer y a escribir otra mejor.

En último término, está la auto/co/edición, que es como el seguro que no se rompe cuando el escalador da un traspiés y “vuela”. Darse de morros contra la pared sigue siendo una

posibilidad… Pero esa es la esperable, porque el público, es el público. El juicio final.

Creo que mi novela tiene muchos valores: yo soy su agüela (sí do mhamó í, sí do mhamó í) ¿qué voy a decir?

Mucho esfuerzo, buena documentación, ninguna fantasía bienintencionada que no esté en los Anales, ni en la Arqueología, ternura, romanticismo y aventura, pocas palabras difíciles de pronunciar, explicaciones contextuales y ninguna nota al pie de página. No hay un prólogo erudito ni un diccionario; habrá un mapa, cuando se edite y donde decidamos entre editor y yo… Y sí que hay mucha ilusión y trabajo por mi parte. Y dinero, por cierto, dinero excesivo para una jubilada… (pronunciar con tonillo Homer Simpson).

Bueno, y aquí lo dejo: mañana saldrá un último “teaser”, porque no quiero comprometerme a que digan que ha sido editada por medios electrónicos, aunque otros opinan que no pasa nada por servir aperitivos En enero saldrá el fallo del jurado del concurso. Y si hay que descorchar el champán, se descorcha.

Si no se descorcha, a lo largo del primer tercio del 2018 habrá noticias del cuervo volando por los aires. Porque lo que es EDITAR, se hará, por otro o por quien suscribe. 😄

¡Vaya que sí!

Invenciones y realidad II


Algunos han preguntado si el mapa de Tethba que aparecía en la anterior entrada era el que iba a ir en el prólogo de la novela.

La respuesta es no, por eso agregué la fuente de donde está tomado (uno de esos olvidos míos). Solo es una ilustración del blog, y ha sido una de mis fuentes consultadas.

Reconstrucción del puente sobre el Shannon cerca de Clonmacnois. S. IX-X

Además, la geografía de la historia de “Un cuervo en la nieve” es casi inventada. Casi, porque lo narrado es ficción (aunque no imposible) ni es una guía de viajes, obviamente. Había que inventarse caminos, canales y puertos.

Lo que no se puede inventar es el hecho de que en la Irlanda de 1100 no existía ls misma concepción acerca de “territorios” y “fronteras” (éstas siempre deudoras de accidentes geográficos) que la que estamos acotumbrados en nuestra propia Historia. Los territorios llevaban nombres de gentes, como si dijéramos hoy que “ir a Granada” fuese “ir a los Nazaríes”, o que Asturias es “Los Vadinienses de arriba”. Seguir leyendo “Invenciones y realidad II”

Invenciones y realidad


[Public domain], via Wikimedia Commons. Firmas de los Cuatro Maestros.
El disparador básico de mi novela fue una noticia consignada en una entrada del año 1100 de los Anales de los Cuatro Maestros:

Cumeadha Ua Laeghachain, jefe principal del Sil-Ronain, adorno y gloria de los hombres de Tethbha, y de todos los Ui-Neill del Sur, murió a avanzada edad y tras una larga peregrinación, en casa de los Mac Cuinn na mBocht, en Cluain-mic-Nois.

Tethba. Fuente: M. Dobbs http://www.jstor.org/stable/25510361

Los anales en cuestión están editados por el CELT bajo el epigrafe “M” (Four)Masters, que contienen materiales recogidos por los autores (los que firman ahí arriba) de fuentes primarias o secundarias.Se sabe que entre sus fuentes figuraban textos ya desaparecidos de la provincia de Connacht.

Se discute si entre tales fuentes estaba o no alguna copia de unos desaparecidos “Anales de Clonmacnois” que también existen en una versión inglesa fragmentaria, parte de la cual se conserva y he utilizado para alguna cosilla más en el relato.

El que un gran señor de Tethba -la región que figura prominentemente en la más antigua versión de El Táin- fuese a morir en peregrinación funeraria hacia Clonmacnois, pero no llegara al monasterio, sino que se quedara a unas cuantas leguas, en casa de los Meic Cuinn na mBocht, me hizo preguntarme qué cosa podía haberle detenido en aquel lugar. Seguir leyendo “Invenciones y realidad”

Teaser IV


By Hermann Luyken (Own work) [CC0], via Wikimedia Commons
Ya tengo la novela corregida y registrada. Vamos, que hará la Primera Comunión ya mismo.

No me resisto a dejaros un fragmentillo más, uno de los que más me gustan. Pero en adelante más bien, iré agregando detallitos sobre el proceso de documentación y escritura. Esa parte que a los partidarios de la novela histórica nos trae por la calle de la amargura, porque a veces se duda entre hacer una “Introducción-tesis doctoral” o… o qué. ¡Cuánto daño ha hecho la wikipedia a los que creen que basta con saber mucho de una época determinada!

Es decir, que yo voy a “o qué”: deseo que “Un cuervo en la nieve” lleve solamente un mapa de la Irlanda anterior al año 1106. Y nada de notas a pie de página. La información histórica más “detallista” va a estar en este blogo. Seguir leyendo “Teaser IV”

Teaser III


 

Con la indiscreción que le daba el ser alto y no llevar tonsura, ni siquiera un cubrecabezas como los verdaderos monjes, sino solamente la vestimenta blancuzca de los Céli Dé y una capa de lana parda, pasó por entre los que no iban a quedarse, y buscó en el atrio el lugar reservado para la asamblea. Unos monjes estaban terminando de situar los bancos para quienes la presidirían y de extender un tapiz sobre una mampara móvil, que haría más reducido el gran espacio de la Damliag para los asistentes. Seguir leyendo “Teaser III”

Teaser 1


0078_medieval-grave-slab2

Fue el mismo Máel Muire el que hizo venir al físico y el que escuchó sin pestañear las escasas palabras que el peregrino pudo pronunciar antes de morir.
Fue él quien se opuso a que su tío Cormac trasladara al pobre enfermo a la capilla funeraria del recinto principal, para que expirase sobre la Reliquia de Ciarán. Fue él quien le dijo con descaro que, si le parecía que iba a morirse nada más llegar, que mandara traer la reliquia, que él mismo la pondría debajo de la cabeza del pobre Cumedha, pero que nadie le movería de la habitación, porque es ilegal y contrario al sentido común el sacar a un paciente de la casa donde se le atiende y en contra de la opinión de sus familiares. En contra de lo que decía él, su propio hijo adoptivo.
El peregrino resollaba con dificultad, acurrucado bajo los cobertores de lana y de plumas de una habitación en casa de los Meic Cuinn. La humedad y el frío, como los de la muerte, lo acompañaban y habitaban ya en sus huesos. Sus estertores competían con las interminables oraciones de los Compañeros de Dios, la hermandad que vivía en la casa de Ísel, una de cuyas misiones era acompañar el tránsito de los peregrinos hacia el Otro Mundo.

Hacía generaciones que los Compañeros llevaban a cabo esa labor con los enfermos, y que acogían a los viajeros y alimentaban a los pobres que se dirigían en gran número hacia el monasterio de Clonmacnois. En los últimos cincuenta años, una sola familia dirigía la hermandad y al tiempo mantenía el albergue de Ísel: los descendientes de Conn de los Pobres, el anacoreta, padre de Cormac, que alimentaba con la leche y la carne de su próspero ganado a los peregrinos y los reconfortaba con la bebida que se guardaba en sus despensas.
Cormac pidió que los Compañeros y los siervos de la casa tuvieran en consideración que Cumedha era un visitante ilustre, aunque no lo parecía, pues vino con una escolta pequeña, y en una carreta y no a caballo y con gente armada, como los otros nobles que pasaban por el albergue.


Esta entrada fue publicada como página “hace un tiempito”, como dicen al otro lado del charco. Vuelve a aparecer como entrada dentro de la categoría Work in progress: labores en curso. Me había hecho un pequeño lío entre “páginas” y “categorías”.

Pero no se preocupen, lectores. Ya está arreglado.