Jugar a resucitar


Hace tiempo que me sorprendió el pequeño (“pequeño”) dolmen pirenáico sobre el que hace unas reflexiones Antonio García Omedes en este PDF de 2010.

Leerlo. Una mirada que lee el simbolismo de las cosas sin complicaciones ni jerga arqueológica. Como los niños, que juegan a “resucitar”.

 

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Divulgación histórica y política


 

Ojeando las redes, me encuentro hoy con dos cosas no sé si tan diferentes.

La primera es el resumen de la intervención de León Arsenal ayer en “La aventura del saber” de TVE 2, resumen hecho por el autor.

La estuve viendo y me pareció un adecuado caramelito para sacarnos de las generalidades y muletillas sobre nuestra Historia, en este caso, la de la Baja Edad Media en relación con “otras” culturas. Porque sí, porque normalmente (y más ahora, en los tiempos descafeinados) acudimos a clichés: “las tres culturas, blablabla”; “expulsar a los moriscos y a los judíos fue un…” (desastre/acierto, diga sí o diga no según sus gustos y tendencias ideo-ilógicas. Su tabaco, gracias).

Y resulta que en Historia hay siempre muchos matices. Naturalmente, estas cosas no se cuentan en la escuela, sobre todo si no hay suficiente concentración para reparar en matices, cosa que yo nunca conseguí. Y casi que tampoco en la universidad, a veces demasiado atenta a la ideo-ilogía de cada profesor/Departamento.

La segunda cosa es este artículo de Letras Libres que no es de Historia, pero acude a sencillos ejempos históricos recientes para aclarar su tésis, que no es otra que

Sin embargo, en España tenemos hoy una oportunidad de recoger la voluntad de cambio con respecto a las prácticas del poder que expresaron los españoles en las urnas y acometer un gran proyecto regenerador que permita explotar la enorme potencialidad de nuestro país.

Y me ha gustado no solo esa claridad, sino la idea en sí. Las urnas sí, también las últimas urnas comarcales, como expresión de nuestra voluntad de cambiar las cosas.

Vamos, lo normal en gente adulta.

 

Que sí, que sí, que ya llega…


Ya llega la primera presentación de mi novela, en el centro del mundo habitado… o mejor, del mundo habitual de la autora.

¡Ya se anuncia en el portal del lector de la red de bibliotecas de Madrid ! Y en otros sitios locales y virtuales.

El cartel que acompaña es el que se ha elaborado por parte de la editorial LETRAME, la dirección de la biblioteca pública Álvarez de Quindós de Aranjuez y la autora.

A los que podáis estar, ¡hola! y a los que no, os advierto que habrá una segunda oportunidad en Madrid dentro de un mes.

¡Nos vemos en el año 1100 en Clonmacnois! (se va en carro, no en Delorean).

 

 

Leyendo


Amanece en Aranjuez (Diciembre 2018)

Comienzo el año con la gripe que los Reyes me han regalado. Habrá que admitir que mi salud ya no es la de antes, o que estoy descuidada de mis necesidades físicas: más dormir, menos fisbú; mejor comer, menos recurrir a “ristorante la mamma” donde las necesidades no son las mismas; más sol y no dejar el ejercicio. Más conversación y menos discusión. Establecer un horario de lectura y otro de escritura. Y atender los compromisos.

En fin: que una está haciéndose mayor.

Por eso es que el primer libro que apunto a la lista de los que tengo que leer es este de Aurelio Arteta que me recomendaron los amigos de un blog que sigo. Un ensayo (el segundo) sobre la vejez. Paciencia para terminar de curarme la gripe y mantita al lado de mi ventana, por la que entra un sol envidiable en invierno y en verano.

He terminado de leer un clásico de la antropo… etno… no sé: “El chamanismo y las técnicas arcáicas del extasis” de Mircea Eliade. Este exiliado rumano fue el fundador de la “moderna” Historia de las Religiones y lo abandoné un poco, al desligarme yo misma de las “esoterias” que tanto me irritan. Pero estoy preparando un largo relato y necesitaba saber algo de chamanes. Chamanes reales, no de la clase políticamente correcta; cosmovisión antigua, no preparados ideológicos de ahora. Alguien que sabe más que yo me recomendó esa obra de Eliade y ahí he estado, leyéndolo mal o bien en la tableta. Interesantísimo: ya os contaré algunos de sus “puntazos”.

Me quedan por leer el libro de Iván Vélez y Pedro Insúa “Sobre la Leyenda negra” y el de León Arsenal sobre algo parecido, “Enemigos del Imperio“, que tengo en papel. Me espera también un apretado volumen sobre los pueblos prerromanos de la Península, a los que Santa Botorrita de la Rara Escritura de Zaragoza  😁 nunca me ha permitido abandonar.

He dejado para prao los que empecé de Yuval Noah Harari y Camile Paglia. Especialmente el último, insoportable, y mira que estoy de acuerdo con muchos puntos de vista de esta señora… Del otro, solo me he quedado con el slogan: lo mejor que puedo decir del mundo actual es que no lo entiendo. En fin, prados, prados…

La última novela novelera que cayó antes de cerrar el año fue “Errar es de ángeles”, de Jesús Zamora Bonilla. Empieza como una novela histórica, pero se va convirtiendo poco a poco en un asunto de ciencia ficción/thriller actual, que rezuma una ironía tan divertida que… vamos, es lo más desternillante que he leído sobre el tema. El tema ángeles, se entiende. Os la recomiendo totalmente.

Y encima, via Telegram recibo una retahila de revistas y periódicos de actualidad que no quiero dejr de lado: al menos alguna de Historia y actualidad literaria. Veremos, porque requiere cierto arte con el Bluetooth el poderlas leer en un formato visible. Tendré que seleccionar mucho.

O dejar para prao…

Declaración. El día de la Romanidad – Día de la Romanidad


De José Luis Filpo Cabana – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9804791

En una época llena de luces gracias a los avances sociales, científicos y tecnológicos, parte de las sombras las pone un identitarismo ciego y epidémico que lleva a fabricar colectivos a partir de un rasgo de identidad —ideológico, religioso, étnico, sexual— para luego enfrentarlos al resto. A la construcción de un nosotros contra los otros basado en cualquier diferencia en el fondo secundaria. Es una razón más para celebrar lo que une a una parte considerable de la humanidad, en vez de dar importancia a lo que pueda dividirla.

El Día de la Romanidad, por tanto, no es un ejercicio de nostalgia. Tampoco la vindicación de ningún pasado glorioso real o supuesto. Pretende festejar que gentes de tres continentes tienen raíces comunes de las que surgieron troncos muy diversos, gracias a evoluciones sociales y políticas distintas. Celebrar que, dentro de una humanidad que es una, parte de ella cuenta con un pasado común que sobrevive en muchos rasgos culturales actuales. Eso es la Romanidad.

Leer entera la declaración: Declaración. El día de la Romanidad – Día de la Romanidad 

Un proyecto (bueno, ya es algo más) que me ha sorprendido y que comparto con los lectores. Y que me parece interesantísimo. Sí, a mí, la de Celtic Studies.

La ilustración con el Arco de Trajano del Puente de Alcántara (“El puente, destinado a durar por siempre en los siglos del mundo…” tiene que ver con una de las reivindicaciones del Día de la Romanidad.

Teniendo en cuenta cómo están las infraestructuras modernas en la Extremadura, parece casi una frivolidad. Pero no lo es, no.