Autor: Mujerárbol

Muziquita, otra vez


Alguien que en sus tiempos cantaba a dúo, nos presentó esta banda de jazz de Barcelona, donde tocan y cantan algunas chavalucas deliciosamente maravillosas. Mira que a mi me dan grima los “kids” talentosos -de verdad, mucha grima- pero esto… esto es otra cosa.

Por lo que dice el señor del dúo, alguna de las chicas ya están volando solas como cantantes. Las instrumentistas, para quitarse el sombrero. Un poquito de luz en estos días oscuros de sol sofocante. Guau, guau y re-guau.


De la pasada Semana y Jorge Bustos

Pero el Viernes Santo, se tenga o no fe, debiera ser la ocasión anual para mirar a los vertiginosos ojos claros de la muerte. No por morboso pasatiempo, ni necesariamente por católico precepto, sino incluso por sensatez pagana, para celebrar la certeza consoladora de Epicuro: la muerte no me importa porque cuando estoy yo, no está ella, y cuando está, entonces ya no estoy yo.

MuZiquita


Como se ve, no tengo tanto trabajo como cuando estaba escribiendo la novela… y por eso vuelvo a actualizar más a menudo el blogo.

Hoy, brujuleando por ahí, me he vuelto a dar de boca con el klezmer y con uno de sus representantes más significativos. Dave Tarras fue el abuelo de los grandes clarinetistas judíos que han cultivado el género, entre los que destaca el argentino Giora Feldman, de quien ya os he puesto algun recorte.

Tarras, además de su tradición familiar, fue un activísimo grabador de discos y un renovador del estilo imperante en el klezmer de su tiempo. Su carrera principal fue en Estados Unidos, una vez que emigró allí después de la Gran Guerra. Hay pocos grupos norteamericanos de klezmer, ya sea moderno o más clásico, que no le hayan rendido homenaje, por la amplitud de su obra musical y también por su contribución a la popularidad del klezmer en Norteamérica.

En you Tube hay docenas de grabaciones de Tarras, en solitario o con orquesta, de una época o de otra, pues estuvo activo desde principios del s. XX hasta bien entrados los 50. He escogido esta pieza, que no sé si le rinde homenaje a ese barrio de Estambul de tanta importancia desde el periodo Bizantino hasta nuestros días, el Galata.

¡A bailar!

Video-reconstrucción arqueológica: Carnuntum


Os dejo un impactante video que reconstruye los edificios que se han encontrado en la ciudad romana de Carnuntum. Me ha llegado gracias a la noticia de que se ha identificado un nuevo establecimiento de juegos gladiatorios entre los restos arqueológicos de la ciudad.

Esta, se encontraba en plena Centroeuropa, entre lo que hoy es Eslovaquia y Austria. Desde los tiempos de Augusto hasta el reinado del hispalense Trajano, fue convirtiéndose en la enorme ciudad que sugiere el video y que demuestran los hallazgos. La ciudad surgió a partir de un destacamento militar. Este destacamento fue ocupado por varias legiones a lo largo de más de doscientos años. Cosa curiosa: la Legio VII Gémina fue una de las que estuvo en ese lugar de la Panonia, según informa la Wiki.

El video no solo incorpora modelos en 3D muy bien hechos, sino también actores de carne y hueso, lo que le da un aspecto pero que muy realista. Además, se rinde tributo al “cómo se hizo” mostrándonos al avión de fotografía aérea y a los tractores encargados de la prospección de radar subterráneo, los ultimos en incorporarse a la investigación llevada a cabo por las instituciones públicas de Austria.

El video me ha encantado, sobre todo al final cuando se ve un edificio de tres cuerpos con un pórtico muy sencillo: sus paredes pintadas de rojo por la parte inferior y el realismo de la iluminación, me han hecho pensar en cualquier paisaje rural español de hoy. En el pórtico trasero de la plaza de toros actual de mi pueblo, concretamente.

No os lo perdáis (>6 minutos).

Reseña: “Yo estoy loco”


Voy a comenzar aquí una serie dedicada a reseñar libros que he leído y que me han gustado (o no) intentando la objetividad y el punto de vista distinto y personal a la hora de la crítica.

Empiezo con una reseña que le debo a su autor desde Navidad.

El libro lo compré directamente de la editorial y comencé a leerlo cuando aun tenía otro en la mano, con lo que tuve de hacer un esfuercillo para el “cada cosa a su tiempo”.

Yo estoy loco es una obra de un estilo poco habitual en las novelas modernas. Tiene poco diálogo y el uso de la primera persona no conduce a esos laberintos del “flujo de la conciencia” tan habituales cuando se emplea este narrador, sino, más bien, a una voz protagonista que analiza concienzudamente lo que oye, siente y comunica.

Me parece que al autor le importa poco el canon moderno de la novela porque su objetivo no es el de hacer pasar un buen rato, cosa que de todos modos consigue. Le interesa otra cosa distinta al entretenimiento banal. No busca encandilarnos con malabarismos estilísticos.

Su objetivo es el de ofrecernos situaciones y personajes que sirven como una guía para entender el comportamiento de personas de la vida cotidiana en su relación con los demás: cínicos, generosos, mentirosos, amables, codiciosos, dictadores en pequeña escala… van apareciendo en la linea vital del protagonista, que en su esfuerzo por comprender los entresijos de la sociedad en la que le ha tocado vivir, consigue arrimarse a quienes finalmente le hacen sentir que su “locura” no es de ninguna manera un modo sesgado de ver el mundo. Es una locura muy lúcida.

El autor, Vicente Torres es periodista tanto en papel como en virtual. Una gran persona, a la que cuento como uno de mis amigos, un estupendo cicerone de la ciudad de Valencia y de su mercado Central -sobre el que también ha escrito un libro- y un comentarista perspicaz de los sucesos políticos y sociales de la España actual y de la Valencia concreta.

La Bella Araña editorial, que publicó”Yo estoy loco” hace poco más de un año, podía haber empleado una tipogafía más fácil para mi vista, pero eso me parece que le habría quitado originalidad a la obra.

(Yo estoy loco. Vicente Torres. La Bella Araña editorial, marzo 2016. 141 pp.)