Disculpas


Llevo un tiempo distanciada del blogueo. La prueba es que una entrada del 30 de Diciembre la he publicado hoy, 16 de Enero.

Y el motivo de los retrasos no es otro que la novela.

Consume mi energía de un modo… terrible. El que venga diciendo que escribir novelas depende de la inspiración y que se ponga a lloriquear cada vez que “la inspiración no llega” le voy a atizar con el Santo Mango de la Mantequera.

Como ya dijo aquel (no me pregunten quién fue, que no estoy al loro de frases famosas) “la inspiración tiene que encontrarte trabajando”. O sea…

Y eso es lo que hago. Darle a la tecla a todas horas, incluso las intempestivas. Las que son horas para mi y las que no son horas para nadie. Corregir, corregir y corregir, y corrijo algo más que comas. Añadir y quitar. Voltear y mirar recto el verso.

Sí, también leer: dejar de lado el ensayo histórico que tanto me gusta y aprender de novelas históricas buenas de verdad.

No es que no haya otra salida más que por arriba, es que no hay otra salida.

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Foto: fedesanse 2013

Y claro está, el blogo se resiente.

Lo siento, porque me gusta bloguear, aunque ahora no “pierda el tiempo” buscando cositas sobre mi Irlanda o sobre las cosas que normalmente os cuento en Mujerárbol. Perder el tiempo (sí, también lo hago) me sienta de maaal…

Cuando no estoy a la tecla, estoy marchando o trotando, que es otra forma de poner en orden los renglones.

O sea: aquí estamos, amiguitos.

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