¿Una partidita?


Los caminos son inescrutables y boscosos, eso ya lo sabeis. Y más con esta Mujerárbol que va de rama en rama por el árbol del mundo de ordenadas piedras. Como las ardillas.

Ordenadas piedras, como estas.

Ordenadas piedras

El caso es que estoy en una fase interesante de la novela, en la que se trata de ir dando unas “pinceladas” que nos situen en el momento histórico en el que transcurre la acción. Y así, buscando objetos, sucesos y personajes que pudieran aportar esos “colores”, me he dado de boca con el ajedrez.

Lo primero que necesitaba era saber que en irlandés antiguo no existe palabra que equivalga al “castellanísimo” palabro: ajedrez. La que se usa habitualmente, fidchell, fíchell, fidneall no sirve, no solo porque carezca de la raíz arábiga u oriental que señala al verdadero ajedrez o a sus predecesores, sino porque tampoco se sabe a qué juego señala. Por más etimologías por separación que le hayan hecho los escribas hibernicos (“inteligencia-madera” y cosas así), que no son mucho más que juegos florales. Por más vocablos galeses que indiquen la antiguedad del término en un tiempo Céltico Común, etc.

Por cierto: el único juego “céltico común” que realmente existe parece ser éste, cuyas reglas aún se desconocen, pero que merecen estudio. Es de época romana y apareció en el enterramiento de un “druida” o físico del entorno de Camulodunum, el antiguo Colchester (Inglaterra). En el enlace de la Wiki está la bibliografía adecuada.

La otra palabra, brandub, branán, aunque ya posee el elemento “negro” (dub), tampoco nos indica nada claro en relación con su significante. Se discute si se trataba de algo parecido al alquerque, al “molinillo” o Nine-men-morris (oootra vez lo moruno suelto) o a qué. El tablero del crannóg de Ballunderry puede ser cualquier cosa de estas, por lo que he llegado a comprender con mis pobres entendederas.

Otra cosa es la palabra taiplís, que debe ser tardía (me suena que entró por el anglo-francés) y que tiene relación con un tipo de juegos existente en Escandinavia (tablut, tafl… lo cual a su vez tiene raíz latina: tabula). Sin embargo, el DIL la acoge como indicdor del backgammon, otro juego de origen oriental, pero muy distinto, no ya por el esquema del juego, sino por la intervención del azar en él.

Nada, ya parecía que me había ido demasiado lejos y que en la Irlanda de finales del s. XI no se conocía ningún juego parecido al ajedrez, como que no hubiera habido jamás contacto con el origen del mismo: oh, sí, con España. En León y en los condados de la Marca Hispánica es donde se han encontrado las piezas (fragmentarias) y los testimonios escritos más antiguos (s. IX y X) sobre el juego en el lado cristiano del tablero medieval peninsular. Por supuesto, las piezas encontradas se parecen mucho más a las árabes, muy esquematizadas, que fueron el antecedente del juego actual. Otras de tales piezas antiguas conservadas eran directamente árabes, hechas en bellísimo cristal de roca.

Las “piezas de San Genadio”

La clave de toda esta historia (que continuaré en otro post) es que no existía en aquel momento histórico DEL JUEGO una pieza importantísima: la Reina.

UigChessmen SelectionOfKings.jpg
“UigChessmen SelectionOfKings” by Photograph © Andrew Dunn. via Wikimedia Commons.

 

¡Y yo que creía que las piezas europeas más antiguas eran precisamente las de la isla escocesa de Lewis!

(CONTINUARÁ)

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5 comentarios sobre “¿Una partidita?

  1. Vaya, qué interesante. No dejes de contarnos el siguiente capítulo. Y disculpa lo poco que te he podido aportar como presunto experto…

    Si no encuentras oponente en tu entorno, es muy fácil abrirse cuenta y jugar gratis por internet.

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    1. De momento, con el Genius lite. A la semana que viene haré una excursión a un club que parece hay en este puebro. Ya os contaré.

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