Tendentes al insomnio


Entre las malas noticias de estos días*, el fin del alegre periodo navideño y todas esas zarandajas, estoy pasando una mala racha creativa.

No es que no pueda hacer cosas -que sí, a trompicones. No sé si tiene que ver con el hacer juegos malabares con los varios blogos que tengo abiertos, porque en otros momentos he aguantado todos a la vez.

Pero ahora no consigo concentrarme en el trabjo que quiero terminar: la puñetera novela que tengo entre manos desde hace tanto tiempo.

Esto me desanima mucho. No sé si tiene que ver Cierto que podría dispersarme menos… pero no: lo que quiero es concentrarme más. Y me resulta muy difícil. A veces me pongo a escribir antes de comer y resulta que “la inspiración” o mejor, un ritmo sostenido de trabajo, no me llega hasta después de las 9 de la noche. Mi ojo no resiste tanto tiempo en la pantalla, hasta teniendo en cuenta descansos y (muchas) distracciones.

Tengo instalado un programa que me avisa para hacer descansos y estiramientos, largos y cortos, durante tres horas de trabajo al día. Como si nada… Los dias de momento no son propicios para salir a correr cuando a una le apetece.

¡Tengo que encontrar la forma de aumentar la concentración!

Ahora, preferiría no irme a dormir y continuar tecleando hasta que me cayera al suelo de sueño. Los creativos introvertidos somos así: tendentes al insomnio.


(*) Sí, es que la entrada la escribí en la semana de los atentados de los dibujantes de París 😦

ACTUALIZACION:

  • Mi ojo no ha pasado la ITV. Tengo que volver en Febrero, después de un tratamiento.
  • La novela, sin embargo, sigue, le falta color me parece. Estoy en ello.
  • Una botellita de Freixenet Mini Nevada y casi todo se ve de otro color, aunque sean las 22:30 y esté cansada del entrenamiento de hoy. Estoy enganchada al correteo.

 

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