El “economato”


fotomiaUna miradita al pasado. A mi pasado.

Estaba escribiendo en mi diario de entrenamientos, cuando he recordado otra cosa en plan “datos” que solía escribir: una especie de cartilla en la que se consignaba lo que íbamos a comprar en el economato de RENFE cada mes, ¿o era cada más tiempo? Era un cuaderno apaisado, con hojas blancas y amarillas (no sé si también había una copia en rosa) entre las que mamá metía papel carbón adecuadamente para que se copiara mi letra de niña aplicada… ¿siete, ocho, diez años?

El caso es que era yo quien, al dictado, ponía los botes de tomate, de leche condensada, los paquetes de a kilo de arroz o de azúcar que íbamos a comprar al economato.

Tren Economato (1)

Esto era un vagón, o dos, bien grande, que en aquellos tiempos era lo más parecido a un supermercado que yo conocía. A ambos lados de un pasillo central tan ancho que a veces tenía mostradores, había alacenas donde estaba todo aquello que habia que comprar. Durante una temporada, el vagón se estacionaba en el edificio del muelle de carga de Aranjuez, y recuerdo su interior muuucho más lúgubre y menos modero que el que se ve en la foto.

Recuerdo que comprábamos una leche condensada de marca “Popi” y que, cuando nos mudamos a nuestra segunda casa (1970), los botes en sus cajas se guardaban en lo que todavía no era mi habitación… porque el frío en ella era tan intenso, que funcionaba de frigorífico. No les digo más que había dias que se congelaban los cristales por dentro.

No hay otro “economato” en mi recuerdo, no creo que existieran muchos más en la España de los 60/70 que el de RENFE. Seguramente había pocas empresas que pudiera servir tan “opíparamente” a sus trabajadores, cosas del monopolio estatal de los transportes por via férrea de la época franquista y d ela intromisión en todas las esferas de la vida del señor Estado, que era bajito, calvo y con bigotito.

En este artículo de la antigua Via Libre -que en casa recibíamos puntualmente y era una delicia para esta niña ávida de imágenes y letras- repasan algunas de las ventajas, que lo eran, de que gozaban los ferroviarios de los años 60. No hay fotos, pero esa del “Gabinete Sanitario de Atocha” me habría gustado comprobarla, porque otro de mis recuerdos (este mucho más antiguo) era la asistencia periódica a un consultorio que estaba justo en la Estación de Atocha, donde hoy se entra a la del AVE desde Méndez Álvaro. Allí sufrí mis primeros electrocardiogramas… Me acuerdo de sus anticuadas fotografías y carteles de aviso y del olor a medicinas, que se adquirían en el mismo dispensario.

Un ferrobús en una estación muy parecida a aquella en la que yo vi esos trenes por primera vez.

 

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2 comentarios sobre “El “economato”

  1. Muy bonito,Carmen.Esas vivencias de la infancia hay que rescatarlas .Nos ayudan a entender nuestras vidas y las de los otros.Y ya puestos ,a entender un país

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