Una historia increible… o no


Una historia entretejida, como un adorno hibernoescandinavo… pero esta vez es un chorreón español. Sucesos extraordinarios que se encadenan a un nervio central: los esfuerzos humanos por salvar la belleza. Una maravillosa crónica de Antonio Villareal.

Otra teoría de la luz.

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6 comentarios sobre “Una historia increible… o no

  1. Pues siguiendo su consejo, le he escrito preguntándoselo, y me ha contestado que espera que se sepa algún día, pero que por el momento, ni “the foggiest ” ( como decía Alec Guiness en El Puente sobre el Río Kwai )

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    1. ¡Kñ! No me esperaba una cosa así. Pero claro: fueron los tiempos del “Régimen” y vaya usté a saber… con lo bien que se llevaba éste con los depositarios (actuales) de ciertos bienes artístico-culturales aragoneses. No suspicions, of course!

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  2. Pues sí, una historia estupenda. ( Aunque a mí el Tiziano final no me guste, ¡ que se le va a hacer !.)

    Siempre he pensado que las guerras, lo peor que tienen es la destrucción de monumentos y de obras de arte. En una ocasión dije en público que si no había más remedio que bombardear, que fuera con bombas de neutrinos, que matan a los seres vivos de un lugar, pero no dañan a los edificios, las obras de arte, y que al cabo de un par de días se pueden de nuevo habitar…

    Me cayó la del pulpo. Llamándome de todo, y diciéndome que una sola vida humana era más valiosa que cualquier catedral, o incluso, que cualquier Botticelli… ( con lo que yo estoy en completo desacuerdo, pero he aprendido a callarme… )

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    1. El año pasado visité la reconstrucción de las pinturas murales de Sta. Mª de Sijena que se encuentra en el MNAC de Barcelona. La impresión terrible que tuve fue la de contemplar cadáveres secos: las huellas ahumadas de las multicolores imágenes románicas que allí hubo, arrasadas por unos modernos bárbaros durante la Guerra Incivil y “arrancadas” luego para “salvarlas” mediante una técnica decimonónica de restauración. Fue una impresión tan fuerte, de la que ni siquiera en aquella aséptica sala pude escapar, que tuve que escabullirme fuera antes que mis compañeros para reponerme. He visto muertos de turbera, de los que abundan en mi “patria sobrevenida” tan húmeda, pero siendo que fueron seres humanos no me han causado tanta impresión como esos otros cadáveres que en vida debieron ser tan hermosos y que en tiempos tan recientes han sido tres veces muertos. Pinche vd. el enlace y conocerá la historia, aunque seguro que la conoce ya, pero el que la cuenta lo hace con singular sensibilidad.

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      1. Muchas gracias Dª Carmen
        No conocía nada de esto. Me ha dejado boquiabierta.
        Y me gustaría saber; ( puede que viniera en el texto, y que yo no me haya enterado )

        ¿ Quien vendió lo que quedaba después de la guerra incivil al MNAC de Barcelona ?
        ¿ Tenía derecho a hacerlo ?

        Todavía recuerdo la que se armó, yo era una niña pero no se me ha olvidado, cuando una fundación que no quiero nombrar , en Toledo, vendió un par de cuadros de El Greco, ” porque esta fundación está para asegurar que se digan misas por las almas de los benefactores difuntos, eso cuesta dinero, y la Fundación es la dueña de los cuadros y los vende para poder pagar las misas “. Hasta Mingote hizo chistes con ello. Pero creo recordar que no les dieron el permiso de exportación.

        Claro que Huesca y Barcelona están ambas en el mismo país, España… ¿ O no ?

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      2. Desde luego, quien mejor puede saber eso es el autor de ese magnífico portal románico y del “llanto” por esas pinturas perdidas. Le aconsejo que le escriba preguntándole. Sé que es una de las personas más cultas que hay en estepa-is 🙂

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