Lo ví el año pasado

Lo ví el año pasado


Un bonito reportaje sobre una de las ermitas (ese pequeño canon arquitectónico de antes del románico canónico, ya saben) más asombrosas que hay en el mundo. La historia, no por más conocida es menos alucinante.

Una palmera en Soria.

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4 comentarios sobre “Lo ví el año pasado

  1. Tampoco yo me imaginaba , hasta hace poco, que esos ” santos estilitas”, vivieran en unos habitáculos construidos ex profeso para ellos , en las iglesias o catedrales , arriba de las columnas, justo donde empiezan los “nervios laterales “, como los nidos de los pájaros en los arranques de las ramas . Ni tampoco sabía que hubiera entre ellos alguna mujer, y que el habitáculo pudiera tener dos agujeros para que la “santa ” de turno pudiera sacar las piernas.
    Esos “santos” dependerían totalmente de algún alma caritativa, puesta ex profeso por el párroco o el cabildo, para subirles alimento y bebida ayudados por una especie de pértiga…

    Me imagino el pestazo espantoso que se acabaría formando allí arriba, y los rastros de porquería que acabarían deslizándose columna abajo… ( seguro que los habitáculos tenían algún agujero para desaguar… ) Y las madres, prohibiendo a sus hijos que fuesen a rezar a iglesias góticas, no les fueran a contagiar algo las dichosas columnas…
    Esas iglesias, con sus santos estilitas de turno, serían, del 3R ( para mayores con reparos, según la clasificación moral de películas en mi juventud)

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    1. Dª Viejecita, tendría que conocer ejemplos concretos de esa costumbre estilitaria tan “apantosa” (espantosa+apestosa) en catedrales e iglesuelas, porque lo que yo creo es que en general, ese espacio concreto NO era para eso. Los estilitas y anacoretas no vivirían dentro del espacio sagrado, sino en sitios anejos, en Berlanga en la cueva que hay al lado -si, oscura y apantosa- o como el pobre anacoreta copto que ví en un reportaje estremecedor de hace años. Apartado de la comunidad, su hija le traía agua todos los días. Esos coptos del reportaje, apantosos y pobrrrrrres pero cegados por la Luz, maravillosos danzantes de la Pascua, se parecerían mucho a los habitantes de Berlanga, seguro. suficientemente apantoso

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      1. A ver si encuentro el reportaje donde lo leí, hace tiempo. Creo que fue en el blog de Don Belosticalle, y si es así, conociendo su rigor, no dudo que esos estilistas existieran.
        De cualquier modo, esos tipos de vida parecen inconcebibles hoy en día.

        Y digo lo de parecen, porque basta ir a “Territorio Comanche, o a los artículos de Perez Reverte, en los que contaba sus experiencias como corresponsal en las guerras de Los Balcanes, o mirar fotos actuales de Homs, en Siria, para darse cuenta de que, por desgracia, estas vidas sin agua, sin jabón, sin electricidad, siguen estando ahí ahora mismo…

        Y eso produce temor a las guerras civiles. Y a los independentismos unilaterales. Que, a mí me parece, que justamente se montan las protestas que acaban degenerando en guerra civil, cuando los regímenes autoritarios empiezan a abrir la mano y a dejar libertades a las personas, y a escucharlas… Y que en las verdaderas dictaduras, nadie dice nada, en cambio…

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      2. Aaah, eso es otra cosa (o no). Por supuesto. Anoche no pude coger el sueño porque me rondaba la idea -tendré que consultar los porquéses con un profesional- de “cómo sería una guerra civil ahora en España”. Buen tema para coger el sueño, ¿verdad? ¡Hay que jjjj…! Y si, no solo la suciedad física, sino la moral y espiritual se desatan y se “renuevan” en esos mundos caóticos de las guerra civiles y las “revolusiones salvadoras” de esta Edad. Por eso dan miedo, no dejan dormir y… más cosas espantosas. Una, que se me ocurre a bote pronto, rompen complicidades y amistades hermosas.

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