Mis pasiones


Collage cumdach-tístico
Collage cumdach-tístico

He estado hablando un rato (largo) de mis pasiones hibérnicas en la sede de amigos del Románico de Madrid, gentilmente invitada por ellos que me cedieron ¡por dos veces! espacio y tiempo para ello.

En breve, Amigos del Románico publicará en su web un resumen de lo que allí se trató, que comenzó como un recorrido por la producción artística del mundo monástico irlandés de la “Edad de Oro”, los siglos VIII al XII, para llegar a describir el entresijo organizativo de dichos monasterios, cosa que pocas veces se tiene en cuenta al citar la palabra “monasterio”. Cuando lo haga, daré cumplida noticia de ello.CIS:248-1867

Ya sé que otros más inteligentes y especializados que yo sujetan esa Edad a otras coordenadas cronológicas. Pero es que, después de leer con el corazón las entradas relativas a Clonmacnois de los Anales que tiene el CELT en nómina, entiendo que una cosa muy importante, quizá no tan sutil, se rompió cuando en 1111 se llevó a cabo ese Sínodo que iba a reorganizar Irlanda en diócesis y que nunca tuvo efecto completo. Quizá la cosa ya estaba rota, pero el caso es que salvo en cosas tan “virtuales” como música y escritura, Irlanda nunca volvió a ser igual… conservando una esencia que, de momento, no quiero meterme en ello.

No voy a decir que se creó un bucle melancólico (trademark Jon Juaristi) pero sí que se perdió algo (“civiliación abortada del extremo Noroccidental” o algo así le llamaba Toynbee) de lo que solo se salvaron cuatro bártulos, que vinieron a esta costa a construir la Europa Medieval (sí, la del manto blanco cluniacense y cisterciense) y a dar el toque verde, añorante, a ese pedacito del mundo del que yo me quedé enamorada hace ya tantos años sin necesidad de ser ni gallega, ni “nacionalista”, ni hiberno-americana ni ná de eso. Solo amante de la Historia.

Historia afectiva no estrictamente individual.

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