Calores y perezas


O calores y sudores, más bien.

Anteayer y ayer fueron mejores en cuanto a temperatura, pero no en cuanto a ánimo (y tensión arterial) de esta Mujerárbol deshojada. Por lo menos, el martes sí me atreví con una suave carrera de 5k y poco, relajada y, a la noche, directa hacia el sueño. Pronto cumpliré un año de “corredora sincera” y me alegra haber tomado ese camino. Sobre todo por mi cuerpo, pero también por mi mente, que se va despejando de nubarros, poco a  poco. ¿Ya sabeis que hablo de ello aquí? Hablo poco, ¡ay la multitarea!

Lo que no se despeja es la novela. Ahí, atrancada en una dificultad que no sé de dónde sale y con la que me peleo cada tarde. Quizá debiera pelearme ahora, por la mañana… pero ayer preferí dormir como un carnero, antes de comer. Tenía 107/35, wof!

Y hoy, vagueo: ya me he vestido de torera. Me voy al gimnasio: 40′ de elíptica, ejercicios de fuerza/equilibrio y luego estirar & CORE en casa.

(Se me ha ido San Ruadán al cielo, yo quería hablar de otra cosa, pero ¿de cuála?)

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