(…) si el terrorismo está realmente suspendido en su práctica violenta ¿por qué hay que escuchar a quienes lo ejercieron, a quienes lo justificaron, a quienes a partir de tales inmundas fechorías se arrogan el derecho de dar instrucciones políticas a la ciudadanía? ¿Por qué se les hace caso, cuando no representan nada más que la pesadilla de la que queremos despertar?

FERNANDO SAVATER, EL CORREO 26/01/14

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