Olvidos


Me doy cuenta de que a veces escribo entradas como si el lector ya supiera de lo que hablo. Y no es así, claro, porque no teneis obligación de saber lo que NO digo. Embarazoso. Imperdonable. Tengo prepradas en la recámara dos entradas con músicas de un compositor irlandés del siglo XVIII (el único músico irlandés del siglo XVIII) del que ya he publicado alguna que otra cosa. Es como si fuera primo mío porque conviví con él y sus cosas el último de los tres años que pasé en Irlanda y un poco más. Mi primera novela trataba de él. ¡Y hablo como si vosotros supiérais del personaje, conociérais esa novela u otras que se han hecho sobre el mismo!

Pues esto tiene fácil arreglo.

carolan

Torlogh Ó Carolan, Carolan a secas, como le gustaba llamarse, nació a finales del s. XVII en la aldea de An Óbair (Nobber, que suena peor) de Meath. Los biógrafos ponen la fecha de 1670 basados en una entrada del “Diario personal” del que fue más famoso de sus “discípulos”, el historiador Charles Ó Conor de Belanagare:

Sábado 25 de marzo de 1738. Torlogh Ó Carolan, el sabio maestro y jefe de los músicos de Irlanda entera, murió hoy y fue enterrado en la iglesia de los O Duigenan de Kilronan, a los sesenta y ocho años de su edad. Que su alma encuentre perdón, porque fue un hombre honrado y devoto.

En internete se encuentran bastantes cosas sobre su vida, ya sea la ficticia, la musical o la literaria, como para que yo me ponga ahora estupenda, pero el caso es que leyendo algunas de sus biografías, sobre todo la de Donal O’Sullivan 1958, uno se da cuenta de que en realidad los datos sobre su persona son escasísimos y que hasta el susodicho biógrafo (y los que fueron antes que el) carecían de otra cosa que la tradición oral para reconstruirla y que, por tanto, hay campo para la fantasía poética.

Al parecer, Torlogh Carolan era hijo de un herrero o fundidor, relacionado con los trabajos metalúrgicos que se llevaban a cabo en la región noreste del Shannon en la época en cuestión. Yo me inclino hacia que el trabajo del yunque le venía de viejo a la familia, debido al nombre preciso de la localidad de nacimiento, relacionado con algún tipo de instalación pre-industrial (una “Fábrica”= Óbair), pero otros se inclinaban a escalones más altos, sobre todo influidos por el auge del nacionalismo irlnadés del s. XIX. Desgraciadamente (O’Sullivan, vol. 1, p 32) tales genealogías se encuentran irremediablemente perdidas, para disfrute de quienes hemos preferido otros derroteros.

Emigrada su familia desde Meath hasta Roscommon, el muchacho encontró acomodo en la casa solariega de los Mac Dermott-Roe (una rama de la vieja estirpe de los subreyes de Connacht) en la que estableció una firme amistad con la esposa del heredero (Mary, a quien él llamó toda la vida con su nombre de soltera, Fitzgerald). Fue ella quien, a raíz de la enfermedad que le dejó ciego, lo puso en tutelaje con un arpista que le transmitió el oficio -curioso interés en el hijo de un puñetero fundidor, pero no es posible sugerir “nada más”. Fue ella quien le dió equipamiento cuando ejerció como arpista por primera vez (a la manera tradicional: al fili se le daba caballo, fusta y arreos). Fue ella quien le puso en contacto con sus primeros patronos importantes. Y fue donde ella vivía adonde se recogió el buen hombre cuando sintió que la Parca llamaba a la puerta de sus huesos:

He venido aquí después de dar tantas vueltas, para morirme donde tuve mi primera escuela y mi primer caballo. (Palabras textuales, recogidas de testimonio oral).

Carolan compuso un torrente de cancioncillas breves, que en principio se esperaba que fuesen mero “acompañamiento” de poemas dedicados a sus patronos con motivo de agasajo, boda, bautizo o funeral. Pero como su genio estaba más inclinado a la melodía que a la poesía, como carecía de la posibilidad de escribir -no que no supiera escribir, sino que la ceguera se lo impedía, quiero decir- y como la música es cien mil veces más recordable que cualqueir palabra, por rimbombante que sea, casi doscientas de sus composiciones han llegado a nuestros días.

Este número es todo un record, teniendo en cuenta que, de otros arpistas y compositores coetáneos y de su tierra, apenas nos quedan una o dos. Busquen ustedes, busquen en los youtubes. la única que se conserva de su odiado colega David Murphy, “Lord Mayo” o escuchen aquí la única joya (muy recordada, eso sí) de su predecesor Rory Ó Cathain, y comprenderán.

El otro record es que, en vida del autor, se publicaron dos ediciones de sus obras… en un territorio (Dublín) donde la parte textual de sus composiciones distaría mucho de ser comprendida/apreciada. Total: estamos hablando de un “disco de oro” del s. XVIII pero de un país que no existía en el mapa musical de la época.

Aparte de eso, poco. Que era un pendón con pintas; que tenía malas pulgas; que se bebía lo que le pusieran delante así fuera aguarrás; que tenía buena prensa entre el mujerío (bien fuese por arriba o por abajo) y que de varias hijas y un hijo que tuvo, solamente éste heredó su oficio, mala y jodíamente, pues se sabe que fundió la herencia en poco tiempo, con descalabro para terceros.

Algunos escritores nos hemos ocupado del personaje. Para mi desgracia, Brian Keenan se me adelantó en la publicación de una novela-río, que recogía cosas que yo, ¡ay tonta! dejé en el camino (la relación de Torlogh con su alumno Ó Conor, por ej.). Mi caso tuvo otros factores, de los que no voy a hablar ahora. Me cabe el orgullo de haber “adivinado” (la poesía requiere que los que vemos mejor con los ojos del alma, seamos “profetas”) un asunto que ahora se lee en las biografías “serias” de Carolan, a saber: que no pudo perder la vista antes de los dieciseis o diecisiete años, (en algunas biografías se lee que era ciego de nacimiento, cosa improbable) porque de otra manera, dificilmente habría tenido recuerdos eróticos de unas manos femeninas, a las que fue fiel durante toda su vida.

Además, tengo por cosa de honor el creer que lo que oímos (su música) estuvo influenciada por cosas muchísimo más numerosas y ricas de las que se cree. Me refiero a música española e italiana no del Barroco, sino anterior que, pondría la mano en el fuego, debió oir a tutti-pleni en casa de su primera patrona y en otras casas que visitaba una vez constituído como músico. No sabemos cuanto de “música popular española” se llevaban a Irlanda quienes volvían de la España de capa y cuchillo del XVII; sí que sabemos que por la Irlanda del XVIII circulaban músicos italianos grandes y pequeños. Hasta hay una anécdota que sitúa en el Dublin, juntos pero no borrachos, al propio Carolan y a Gemigniani, discípulo de Corelli. Sabemos, de oreja y mano de su amigo Ó Conor, que Carolan se subía por las paredes cuando oía cosas de Vivaldi… ¿cuántos violinistas expertos de la Irlanda tocaban arreglos o conciertos enteros de Vivaldi en el XVIII?

Estas músicas influyeron en su obra, pero él seleccionaba el influjo de acuerdo con objetivos que ningún biógrafo ha señalado en su estilo y que pueden describirse en tres etapas que tampoco un musicólogo reconocerá. Tradicional-clásico (no tradicional-popular, como parecen dibujar las interpretaciones de The Chieftains o los arreglos más populares en youtube); etapa señorial, y sub-etapa barrocona, marcada por la presencia de “jigas” a manera de coda en sus piezas, como en ésta:

De todo esto, es decir, de su música, fue responsable transmisor un señor norirlandés del s. XIX llamado James Bunting…. Pero, de momento, vale ya de rollo, que todo ha empezado como una disculpa.

————— Mini Bibliografía:

Carmen Leal y Soria: En las puntas de los dedos. Nostrum, Madrid, 2005.

Donal O’Sullivan: Carolan. The life, times and music of an Irish Harper. vol. 1. Routledge & Kegan Paul Ltd. Londres 1958.

Brian Keenan: Turlough. 1996.

Link: http://www.earlygaelicharp.info/ enorme información sobre el contexto histórico-musical de la música de arpa en el mundo gaélico (y más), sin el cual no se puede entender a Carolan.

Interpretaciones muy delicadas de piezas de esa época, y de Carolan muchas de ellas, en casa de este señor: http://harpantiqua.blogspot.com.es/

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4 comentarios sobre “Olvidos

  1. Doña Carmen
    ¡Muy Felices !
    He estado totalmente rebasada estos últimos días. Por fin, hoy, que puedo respirar un poco he venido, he leído, y he escuchado.
    Voy a ver si encuentro su libro ( “mi” librería, donde me lo conseguían todo ha cerrado… ) Muchas gracias en cualquier caso.

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    1. Si no lo encuentra, puede escribirme al email que se ve en el perfil/gravatar (esquinita superior derecha). Felices Pascuas, Dª Viejecita.

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