Otra(s) Vaca(s) Parda(s)


Gracias a este artículo en uno de los blogs que sigo, me encuentro la noticia de que en ciertas iglesias inglesas (¡no hay manera de evitar la cacofonía!) se encuentran grandes huesos que quizá pertenezcan a ballenas u otros mamíferos de gran tamaño, pero que la leyenda popular achaca a una vaca gigante y oscura (parda) llamada… La Vaca Parda, the Dun Cow.

Foto: Rebecca Kennison. wikimedia

Esta vaca legendaria -por supuesto, tremendamente fructífera-“enloquece” (debe ser tradición de las vacas algosajonas… el chiste malo de hoy) y hay que matarla. Esta es la parte de “vaca destructiva” de la leyenda, que seguramente tiene un origen muy antiguo.

Otra Vaca Parda (o la misma) participa en la fundación de la ciudad de Durham mediante un milagro algo truculento, relacionado con el enterramiento de San Cuthberto, y es una vaca algo más civilizada.

La leyenda de esta fundación se asemeja mucho a la del ataúd de piedra de Santiago, aunque los bóvidos aparecen después: en éste caso, cuando los monjes acompañantes han ayunado varios dias, incapaces de seguir adelante ya que el catafalco de San Cuthberto no puede moverse. Una aparición de santo difunto les indica que han de proseguir hacia “Dun Holm”, lo cual moviliza inmediatamente el catafalco. Pero los monjes no saben donde se encuentra ese enclave hasta que lo hallan gracias a una lechera, que buscaba una vaca parda que había perdido y que les conduce hasta Dun Holm. Allí levantan la primera iglesia del lugar.

La vaquita y las lecheras están descritas en el delicioso relieve de la iglesia de Durham que ilustra esta entrada.

Todos estos temas parecen trasunto de algo muy anterior a la leyenda del s. XII, algo en lo que tomaban parte vacas y lecheras, y quizá caminos producidos por la vaca o su leche.

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