Memorias


La primera lengua céltica que “aprendí” fue bretón, a base de memorizar letras de lo de Alan Stivell, traducidas. Le tengo un repeto tremendo a esa forma de cantar, a los gwerzioú de este señor y a mis iconos, estas señoras que me recuerdan a mis abuelas:

Es verdad que ya antes de los años 70 ya me perdía en los vericuetos de la única frase que conocía en gaélico: “Slán na Gaedhil!” y que yo creía que era una lengua que solamente se hablaba en Escocia… ¡qué ingénuos son los niños!

Me llegaron pues, mucho antes, las músicas de Dubliners, Chieftains y Capercaille (y las piezas de Carolan) que el conocimiento del idioma en sí.

Bueno, pues que me resulta curioso que haya sido la música la mensajera de mis lenguas favoritas, aunque tengo otras -lenguas y músicas-, pero que, al fin, como han sido aprendidas desde el corazón, no son del todo mías ni de sus orígenes, sino de todos los que las compartimos, muy lejos de ser de esta u otra tradición son primero del planeta tierra.

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