Ciarán y su mamá


El tema de la oposición hombre-mujer es explorado de una forma bastante curiosa en la literatura antigua irlandesa. Por supuesto, también en la hagiografía.

Ya vimos en otro post que San Ciarán de Clonmacnois tenía una extraña relación con las labores domésticas: se entromete, siempre con resultados nefastos, en la esfera hogareña. en este pot nos referiremos a una de esas intromisiones, que,como la del post mencionado, pilla enmedio a su madre.

En la Primera Vida latina de San Ciarán (capítulo XV) el joven santo se encuentra con unos viajeros que le dicen que en su casa no han tenido una buena acogida, sino que “nos hemos encontrado una mujer severa que por hospitalidad no nos dio ni un trago”.

En la Tercera Vida latina, la imagen es todavía peor, pues los viajeros afirman: “No solo no nos dieron comida, sino que la dueña de la casa nos llenó de insultos y ofensas”.

Sin más ni mas, “inflamado de celo divino”, Ciarán destroza todo lo que hay de comer en casa:

Tiró la leche al suelo, mezcló la mantequilla con las cagadas de las ovejas y echó el pan a los perros.

No es extraño que en la primera Vida Latina la madre del santo dé un grito al ver “su casa patas arriba”.

Todo ello sirve para enseñarnos que las obras materiales -de las mujeres- no son nada si no sirven para agradar a La Caridad y a dios.

No quiero quedarme en una lectura “feminista” del tema, pero de momento, lo dejaremos ahí.

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