Zazen del teclado

Zazen del teclado


Si me zen-to a mirar a lo que he conseguido hasta ahora en el campo literario, tengo que sonreír y felicitarme: una novelilla corta y un librito de relatos no están mal. Nada mal, para haber empezado tan tarde, después de la edad media…

Quiero seguir y mejorar en ese campo. Estudio, leo, escribo, investigo.

Y llevo al menos desde Mayo dale-que-te-pego con la 2ª novela. Como dijo la Reina Medb (sic) “la segunda vez es peor”.

La soledad del escritor como una losa de lugares comunes cayendo encima de una.

Una de las claves de haber podido escribir una novela de un tirón -¡y menudo tirón!- era que entonces no existía internete.

O sea: en aquella fria habitación de ático del condado de Wicklow no había internete. Y ésta que lo es escribía hasta las cuatro sin importarle si amanecía o qué, si al día siguiente había examen de Stories from the Táin by Strachan & Bergin o si no había conseguido terminar el ejercicio de traducción de las Glosas de Würzburg, que se me quedaron atravesadas desde enton-zen.

Tampoco había responsabilidades de limpieza hogareña, dieta equilibrada, gato, familia y salud. La salud a freír espárragos, ¿qué era la salud en comparación con el Plaxnty Johnston*? ¿qué el precio de la gasolina diesel para un cochambroso Lada comparado con las vistas desde el Lago Key?

LOUGHMCNEAN

zups 019

Nada. Quietud. Sonrisa. Puro Zen.

El gato, cuando deja de dormir, da la lata para que me vaya a dormir yo. Hacer una colada, la verdad y a pesar de la lavadora, es un coñazo; no digamos el preparar una comida que no sea un bocata de jamón con tomate o el socorrido binomio sandwich-cerveza.

La familia bien, gracias.

Ahora tengo lo que más deseaba -bien dice el proverbio judío que D**s nos da lo que le pedimos para castigarnos- es decir, TIEMPO. Pero tengo el ojo más cansado (a principio de año me dirán por donde ir empezando), y sobre todo: tengo internete.

Este blog y el otro. Y no sé cuantas veces ya he cerrado y he vuelto a abrir el otromás.

Llevo al menos desde Mayo dándole vueltas a una historia en la Irlanda del siglo XII. Ya hay muchas páginas escritas.

No puedo volverme atrás.

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(*) Ese planxty. No me suena que la pieza lo sea, pero la interpretación es buena.

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