Los Condes de Irlanda… y lo de Kinsale (3)


Ingleses y Españoles parlamentado sevicias varias (1641)

3. Política de tierra quemada

Como ya dijimos, los ingleses estaban dispuestos a apretar la tenaza en torno a los rebeldes, que ya les habían dado suficiente dolor de cabeza. A principios del 1600, la llegada del nuevo Lord Diputado, Charles Blount Lord Mountjoy, marcó el cambio hacia una nueva táctica político-militar marcada por el terror.

En mayo de ese año una flota salió del abra de Carrickfergus con unos 4.000 soldados de a pie y 200 de caballería bajo el comando de Sir Henry Docwra. En la húmeda ribera de Lough Foyle establecieron su campamento, en el enclave que más tarde llegó a ser la ciudad de Derry.

Aunque todavía asediados por los irlandeses, que llegaron a hacerse con muchos de sus caballos e incluso a herir de consideración a Dowcra, mientras que más al sur (entre Dundalk y Newry) Ó Neill repelía al formidable ejército con el que Lord Mountjoy intentaba forzar ese paso clave del Ulster, su suerte estaba a punto de cambiar.

De pronto y sin más ni más, Ó Neill abandonó el Paso de Moyry. Nadie sabe si es que se disponía a ayudar a su amigo ó Donnell contra Dowcra o qué, el caso es que Mountjoy, que no podía creérselo, aprovechó para atacar y poner precio a la cabeza del Conde de Tyrone: dos mil libras vivo; mil, muerto.

Mountjoy, además de ansioso por capturar al gran traidor, estaba harto del mal tiempo que acompañaba a su expedición desde el principio, lo cual debía fastidiarle lo indecible pues al parecer se trataba de un hipocondriaco de mucho cuidado. Un tipo que andaba literalmente empaquetado en ropa y que tomaba tabaco “abundantemente, lo cual le prevenía de la enfermedad, sobre todo en Irlanda donde los aires húmedos de las turberas perjudican muchísimo la salud” según contaba su secretario.

Una vez tomado a sangre y fuego el islote cerca de Newry en el que se escondían los irlandeses, Mountjoy pegó fuego a sus casas y saqueó todo el grano, el ganado y los víveres de la comarca. Por su parte, Dowcra no dudaba en ahorcar a todo el que se le opusiera o no quisiera rendirse, saqueando su territorio para asegurarse de que, en el invierno que se aproximaba, los habitantes murieran de hambre. Desde Carrickfergus, Sir Arthur Chichester hizo lo propio en la orilla oeste del Lago Neagh al año siguiente:

We spare none of what quality or sex soever, and it hath bred much terror in the people…

Era la única táctica que iba a dar resultado contra los irlandeses.

4. Ayuda de España

Los Condes habían buscado con ahinco la ayuda española, que en el contexto de la pugna ente España e Inglaterra ésta no había sido difícil de obtener, aunque tuvo sus altos y bajos.

Felipe II desistió de más ayuda una vez que una segunda armada (1597) fue dispersada por los mismos elementos (meteorológicos) que la Invencible. El coste económico de estas operaciones era enorme, y tampoco era cosa de desperdiciar hombres que hacían falta en otros escenarios en los que la Monarquía española estaba comprometida.

Sin embargo, a principios de 1600 el horno de los bollos estaba enfriándose.

Los Condes de Irlanda (3) ...y lo de Kinsale

Con Felipe III en el trono español y la Reina Isabel de Inglaterra decrépita, corrían otros aires en las relaciones entre los dos países. De hecho, en ese momento se estaban tanteando posibles arreglos diplomáticos con Inglaterra, que culminarían algo después con un Tratado de Paz.

A pesar de todo, Felipe III se embarcó en uno de los episodios mas notables de la colaboración hispano-hibérnica: el Socorro a Irlanda. En septiembre de 1601 se envió al almirante Diego Brochero con una flota hacia Irlanda. El tercio de Juan del Águila (comandante militar de la expedición) y el de Francisco de Toledo serían fuerza suficiente para ayudar a los irlandeses: cerca de 4.500 hombres.

Al parecer hubo disensiones entre el almirante y el Maestre de Campo acerca del sitio donde desembarcar, pero como la fuente de la que recojo ese dato es inglesa y difiere de la española en el motivo por el cual Del Águila había estado preso antes de la expedición (y lo duplica para volverlo contra Brochero) no sé si creérmelo. Supongo que el debate pudo existir, pues desembarcar al Sur de la isla cuando la ayuda se solicitaba para el Norte era una opción más bien nefasta. Además, los dimes y diretes cuando hay tantos al mando son habituales entre nosotros, y la forma en que se despiden (al menos según dicha fuente) Brochero y Del Águila me suena conocida: Yo me jodo, pero a ti te crujen, hijo de la gandísima… 

En fin, cualquier novela de Alatriste explica estas grietas de nuestra hidalguía con mayor brío que pueda hacerlo yo.

El caso es que en otoño de 1601 los españoles habían desembarcado en Kinsale y estaban aislados en medio de tierra no del todo amistosa -parece que los nativos no estaban por la labor de colaborar- y con el enemigo inglés muy cerca, así que lo mejor que podían hacer fue lo que hicieron: atrincherarse en sendas fortalezas a la entrada de la bahía: Kinsale y Rinn-Corran (como le llama la historia de los Cuatro Maestros, 1601.31 y ss.)

Los Condes de Irlanda (3) ...y lo de Kinsale

Enseguida, los ingleses reunieron 10.000 hombres, mandados por Lord Mountjoy, y una pequeña flota cerró la bahía. El día 10 de enero las tropas inglesas tomaron el fuerte de Rinn Corran (sustituido luego por el de Charles Fort, cuyos restos se conservan; ver foto), pero fueron incapaces de tomar la ciudad. Los Cuatro Maestros dicen que no hubo día ni noche, “ni una hora de descanso entre los dos campos -el inglés y los españoles de Kinsale- en que no hubiera derramamiento de sangre entre ellos”.

Los Condes, por su lado, eran reluctantes a moverse de su enroque en el Tirconell. Ó Donnell fue el primero en hacerlo, “siguiendolo lentamente Ó Neill”. A la vez que iban asegurándose aliados y víveres mediante el saqueo de las tierras de quienes se les oponían, atravesaban ríos crecidos y turberas en una larga marcha de casi de 500 km. de norte a sur de la isla en pleno invierno.

Aunque demostraron un gran valor en esta marcha su carácter no era menos anárquico que el nuestro, ya desde que acamparon a la vista de Kinsale tuvieron querellas por quién iría primero y cómo iría, tal como describen Los Cuatro Maestros, que se lamentan de que los señores irlandeses no atacaran asistiéndose unos a otros con “una mentalidad y común acuerdo” que habría permitido una mayor eficacia en su acción militar y, quizá, la victoria contra sus enemigos. Por el contrario, perdieron tiempo precioso en discutir, apenas tuvieron comunicación con los españoles -impedidos en ésto por el eficaz cerco inglés- y su organización dejaba mucho que desear.

La Batalla subsiguiente, la de Kinsale, se celebró el 24 de Diciembre de 1602.

Mejores fuentes que yo la relatan con lujo de detalles que merece la pena tomar en consideración. Remito a este enlace del cual la Wikipedia española toma todo, puntos y comas, pero recomiendo a quien quiera que lea la fastuosa traducción al inglés de Los Anales de los Cuatro Maestros que tiene el archivo CELT (entradas de 1601 de la 31 a la 53), que nos da el punto de vista de los irlandeses.

El final de la partida estaba cantado: ¿qué solución habría para los Condes ahora que el inglés les había pillado con el Rey de España escondido en la manga?

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(Ilustraciones: Felipe III de Velázquez y vista aérea del Charles Fort en Kinsale, una fortaleza de mediados del XVII que sustituyó a la antigua de Rinn-Curran.

 

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