El libro de los gansos


El motivo de este post me llegó mediante un enlace de alguien que sabe mi afición al mundo medieval.

¿No resulta curioso que en estos tiempos finiseculares hayan surgido tantos trabajos multidisciplinarios, y multi-media, sobre estos restos medievales?

La delicadeza del trabajo original y la amplitud del proyecto moderno (véase enlace “project”) se juntan para ofrecernos una ventanita a la Baja Edad Media europea, por medio de un gradual para la liturgia de la parroquia de San Lorenzo de Nuremberg, que se conserva en La Biblioteca Pierpoint Morgan de Nueva York desde 1962.

Produced in Nuremberg, Germany between 1503 and 1510, this gradual preserves the complete mass liturgy compiled for the parish of St. Lorenz, as it was sung by the choir of school boys and young men before the Reformation was introduced in the city in 1525. In 1962 the Samuel H. Kress Foundation gave this work to the Pierpont Morgan Library in New York, where it remains today. Measuring 65 by 44 cm, the volumes are the largest in the collection. Today they are particularly valued for their high quality illuminations, several of which employ fanciful and provocative satirical imagery. The book takes its name from an enigmatic, self-referential, bas-de-page illustration that shows a choir of geese and a fox singing from a large chant manuscript with a wolf as their choirmaster.

Merece la pena echar un buen rato de mirada tierna a estas ilustraciones, claras, llenas de colorido y de humor, en la que están presentes algunos de los temas favoritos de la Edad Media: las alegorías con animales; las escenas de la vida soñada (animales y personajes mitológicos; representaciones bíblicas en las iniciales) o de la vida corriente (comer y beber) o de todo mezclado, mientras se deja sonar las interpretación de algunos de sus cánticos recreados por la Schola Hungarica.

Me ha sorprendido que, sin poder entender el idioma de los videos, salvo el que empieza con ese fragmentito de “New York, New York” (que tan bien cantaba Sinatra) fundiéndose con el gregoriano, en cambio pueda entender lo que narra cada salmo, en latín, y así poder seguir los melismas del cántico original. ¡Para algo de disfrute sirve al fin el haber estudiado esas antiguallas!

Por eso, anoto que me conmueve la terrible estrofa que contiene el folio 176r

Factum est cor meum tamquam cera liquescens in medio ventris mei.

Ilustrada sin embargo con esos angelitos que surgen de la soñadamente naturalista vegetación del gótico, llevando en sus manos los atributos de la Pasión. La Edad Media sin cine, tal como fue, soñada a través del arte y de la música.

Podría interpretarse este ímpetu fin-de-siecle (o de monde) por la belleza medieval como una frivolidad más.

A mi, me hace interrogarme.

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