Irlanda en la Edad de Oro (VII)


Ahora que ya hemos hablado de arquitectura monástica, de organización, de cruces altas y de torres elevadas, hablaremos de lo mejorcito de la producción irlandesa de la Edad de oro: los libros.

LIBROS: ILUMINACION Y COPIA

El Libro de Kells es sin lugar a dudas la obra más conocida de la producción libresca irlandesa de finales del periodo dorado.

Libro de Kells: tetramorfos

Sin embargo no es el más antiguo, ni siquiera el que tenga un contenido más interesante de los que se produjeron en Irlanda, pues desde mediados del s. VI ya se estaban produciendo obras exegéticas, himnos, libros penitenciales, comentarios gramaticales así como compilaciones legales, historia y poesía nativas.Quizá no venga mal visualizar una cronología (ilustrada) de los libros iluminados irlandeses, con algunas de sus carcterísticas más destacadas que nos ayudan a ver la evolución que el arte decorativo librario tuvo en la isla:

  •     El más antiguo, el Catach (s. VI, principios s. VII) con predominio de la escritura y sencillas capitales decorativas.
  •     Los libros de Lindisfarne (final VII/VIII) y de Durrow, ejecutados en Northumbria  en la isla de Britania (“arte hibernosajón”).
  •     El de Dimma, un libro pequeñito que conserva su cumdach y el Libro de Mulling (finales VIII) a parte de cuyo contenido nos hemos referido antes
  •     Los libros irlandeses en el continente cuya influencia fue grande en otros escritorio, haciendo surgir estilos derivados como el estilo “hiberno—franco” del manuscrito de San Gallen.

Ms. Sankt Gallen: crucifixion

Estos libros eran ejemplares de lujo, libros de poder, que se exhibían en las ocasiones ceremoniales o que -atribuidos al santo fundador- se constituían en reliquias de los monasterios. A menudo estaban encasquetados en lujosas cajas—relicario (cumdach) que solo en raros casos han resistido en “buenas” condiciones hasta nuestros días. Su estilo ha influido en otras cajas-relicario. Se trata de cajas de madera recubiertas con placas de metal grabado con figuras y filigrana de oro y esmaltados o piedras preciosas. Como tales relicarios, a lo largo del tiempo podían irse engrandeciendo con modificaciones, añadidos y cambios en el programa decorativo.

El libro de Kells muestra el nivel de riqueza al que habían llegado los monasterios irlandeses. La tesis más plausible es que el libro se hizo en Iona a inicios del s. IX, pero se trasladó a Kells —de donde recibe el nombre— cuando comenzaron las incursiones vikingas.

Los elaborados patrones de sus “páginas tapiz”, que solo llevan decoración y no escritura son una marca del estilo hibérnico, que conforma un estilo “neo—lateniense” que bebe en fuentes célticas de la antigüedad y que tuvo enorme influencia en otros espacios del Arte europeo de la Alta Edad Media.

La iconografía de Kells es rica y no siempre fácil de entender. En algunos casos se trata de representaciones que se hacen por primera vez en el Arte europeo (esa forma particular de Tetramorfos, por ej.). En otros casos la impronta peculiar irlandesa es muy visible, como por ejemplo la “casita” o templo de esta página  que os dejo a la derecha

Cristo y un Diablo

que tiene un derivado correlativo en las formas de los relicarios del mundo gaélico. A veces se conjuga con elementos que pueden proceder de otras tradiciones anteriores. En todo caso, muchas de sus páginas se cuentan como preedentes de formas iconográficas que dejarán honda huella en Europa.

Virgen con Niño. El broche de la virgen es “realistamente” escandinavo
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