Irlanda en la Edad de Oro (V)


(Viene de aquí)

Esta serie de varios posts sobre el mundo monástico irlandés tiene su origen en una exposición muchísimo más breve que hizo Mujerárbol para Amigos del Románico el pasado mes de Febrero.

IGLESIA DE MADERA. IGLESIA DE PIEDRA

La “cocinilla de san Kevin”. Glenn dá Lócha

Los espacios monásticos se definen por la presencia de templos, recintos sagrados de planta rectangular, bien distintos de las habitaciones monásticas circulares, aunque a menudo tienen pequeñas dimensiones.

Normalmente se presentan rodeados de un cementerio. Pero como la práctica irlandesa de enterramiento ha subsistido hasta nuestros días, no es fácil distinguir cómo era el cementerio (réillig) antiguo, salvo en los enclaves puramente arqueológicos.

El templo se basa en modelos de madera (durtech) como sugiere el que los lados mayores se proyecten hacia delante sobre la fachada principal. Los Anales hacen referencia a la construcción e importancia de las “casas de piedra” (damliag) que sustituyen, son más grandes y ricas que aquéllas. La de Clonmacnois que aquí vemos se construyó en el siglo IX. Su tamaño ha promovido el nombre moderno con el que se la conoce: “catedral”. Por supuesto, en tiempos plenamente medievales, cumplió dicha función.

Iglesia de San MoLaisse en Inishmurray. La figura a la izquierda sirve de referencia del tamaño.

El pequeño tamaño de los templos más antiguos nos indica que seguramente las ceremonias religiosas no eran para todo el público. Los sacerdotes, diáconos y lectores serían quienes ocupasen el espacio principal, cerca del altar, y otros clérigos permanecerían algo más allá, al estilo de lo que sucede en la iglesia Ortodoxa delante y detrás del iconostasio: solo los sacerdotes consagrados tienen acceso al santuario, a la parte más interior del templo. El pueblo —en la Ortodoxia— se queda en la nave; en el mundo irlandés primitivo, seguramente estaba fuera del edificio propiamente dicho.

Los tejados muy empinados también señalan su origen en la construcción de madera. Tienen pocos vanos, casi siempre adintelados. Más tarde, se imita de forma tosca el medio punto románico.

Una puerta en Glendalough, con arco de descarga.

El cementerio ocupaba un espacio predominante. Las lápidas conmemorativas de peregrinos y personajes adquieren un aspecto homogéneo a partir del s. IX, con grabados de cruces latinas muy características y con inscripciones rogativas para el difunto que comienzan con la invocación Oroit do seguida del nombre del difunto y a veces alguna palabra que define su función social

Hoy sabemos que la práctica de la peregrinación en Irlanda estaba íntimamente ligada a los monasterios y a la fama de éstos. Muchas de estas peregrinaciones tenían lugar al final de la vida —especialmente en el caso de clérigos, eruditos y grandes personajes— y que de ahí se deriva esa presencia importante de enterramientos en el lugar central del monasterio. También las entradas en los Anales marcando que alguien notable murió “en su peregrinación”. En casos contados, pero entrañables, estas inscripciones están en alfabeto ógam, como esta delicia hallada en Clonmacnois: Colman “un pobre”. La de otro Colman, éste “peregrino” (Colman áilithir) se encuentra en Maumanorig, Kerry (foto) y otras más, asociadas a sitios monásticos, con cruces y otros elementos característicos de la peregrinación irlandesa pueden verse aquí.

La torre circular o “casa de campanas” (cloitech) es un elemento característico de los monasterios, pero aparece tardíamente, en relación con las invasiones escandinavas. Se trata de un edificio circular de piedra seca, trabada con un mortero muy fino. La entrada está muy elevada del suelo y posee varios pisos interiores que se construirían a base de vigas y tableros, comunicados entre sí por escalas de cuerda o madera.

El remate en forma de cono se ha convertido en uno de los iconos visuales del Patrimonio irlandés actual, como la del Valle de Los Dos Lagos con sus 35 m. de altura.

(Continuará)

Torre de Armoy (Antrim)
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