Irlanda en la Edad de Oro (IV)


(Viene de aquí)

Inismurray, enclave monástico del s. VII

UNA CURIOSA ORGANIZACIÓN

Los monasterios estaban gobernados por grupos familiares, los coarba o herederos del santo fundador, que aplicaban a su desarrollo las leyes civiles irlandesas sobre la sucesión. Dentro de esta familia se escogían los principales cargos monásticos, religiosos o administrativos: el abad y su tanista, los seniores, los erenagh, etc.

  • abad tanista: el sucesor declarado del abad en curso, según las leyes de la sucesión civil irlandesa (una definición más sucinta del sistema aquí) (Entrada en los Anales: “1.103: Cormac Mac Cuinn-na-mBocht, abad-Tanista de Cluain-mic-Nois, un hombre próspero y acaudalado, murió.”)
  • seniores: su nombre indica que eran los monjes de mas edad que supervisaban a los más jóvenes en cada unidad o habitación monástica; seguramente tenían atribuciones administrativas además de litúrgicas, como los lectores, cuyas muertes se consignan en los anales (Ej.: una entrada en los anales: “1.101: Maelchiarain Ua Donnghusa, erudito senior de Cluain-mic-Nois, murió en peregrinación”).

El erenagh era un cargo privilegiado, encargado de recoger las tasas y tributos de la “parroquia”, es decir, las tierras del término (termon) monástico. Además, estaba encargado de los edificios que eran propiedad de la iglesia y por tanto de su construcción y reparación. Parece que aparte de ser “clérigo” tonsurado no tenía otros votos. Pagaba rentas anuales al obispo. Su cargo era hereditario en la mayoría de los sitios, y existía también en las comarcas escocesas en las que funcionaba la influencia irlandesa (pensemos en el área de influencia de Iona).

 1.093:     Ailill Ua Niallain, abad-tanista de Clonmacnois, murió. El sucesor de Cronan de Tuaim-Greine y el sucesor de Colman de Cill-Mic-Duach; Aedh, erenagh de la Casa de Piedra (iglesia mayor) de Cianain; Ua Scoptha, sucesor de Comman (Roscommon); Aedh Ua Conghaile, erenagh de la Casa de los Vasallos de Clonmacnois, murieron.

La naturaleza poligámica del sistema familiar irlandés implicaba la conexión de parentesco entre cargos monásticos, lo que favoreció la aparición de “dinastías eclesiásticas hereditariamente pertenecientes al estado laico” (en palabras de Marie Térèse Flanagan). Estas cosas llegarían a ser un problema para el crecimiento de la Iglesia en Irlanda, hasta que en el s. XII el obispo Céllach de Armagh instituyó una organización plenamente episcopal. La reforma no terminó de llevarse a cabo, debido a la invasión anglonormanda.

Reconstrucción arqueológica de un pequeño monasterio (Reask, Munster)

El poder temporal de la ciudad monástica se derivaba de la capacidad para levantar tributos e imponer leyes propias, las Cána (sing. Cáin; una palabra derivada de “Cánon”, ley eclesiástica) a los territorios bajo su clientela, por medio de la garantía que daba el llevarse rehenes nobles. Tales leyes eran claramente distintas de las leyes consuetudinarias civiles irlandesas, por lo cual existieron amplias reticencias a su imposición. Los grandes monasterios intentaron, con mayor o menor éxito, hacerlas efectivas en sus territorios. Fue un proceso largo, que no implicaba abolir las leyes civiles, aunque entraran en conflicto con ellas.

Otra fuente de poder monástico era su capacidad para movilizar ejércitos de partidarios dispuestos a combatir, como testimonian las noticias de los Anales sobre grandes batallas libradas por los abades con la ayuda de ejércitos de dependientes y asociados monásticos.

Finalmente, la fuente de poder espiritual estaba en la riqueza artística que sus artesanos dependientes eran capaces de crear, en los monjes y sobre todo estudiantes que acudían al monasterio a estudiar, en los libros que salían de sus escritorios.

(Continuará)

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