Gatos en las leyes medievales irlandesas


¿Qué? ¿pensabais que me había olvidado de las gaturrancias con tanto ajetreo en torno a los monjes irlandeses?
Pues no. Aquí va uno de esos post en los que estos dos intereses se mezclan: Irlanda medieval y gatos.

Existen tratados legales sobre los gatos y los perros. La mayoría de ellos se encuentran recopilados en el Senchar Már en una sección denominada “Ley de los gatos” que, al parecer, era una de las principales que un auténtico juez debía conocer.
En las sociedades agrícolas y ganaderas, como es el caso, los animales domésticos no eran simplemente “mascotas” o juguetes para niños o adultos, aunque está claro que también cumplían funciones en el ocio y en la humana apreciación placentera de sus cualidades.
El caso es que la legislación medieval irlandesa se tomaba muy en serio a los gaturrios. Por eso, los tratados contemplan cuestiones acerca de las responsabilidades “civiles y económicas” de los gatos (de los perros también) y las de los humanos en relación con ellos.
Quizá la parte más curiosa sea cuando clasifican a los gatos según sus cualidades:

Un “meone” un poderoso gato que maulla (…)
Un “breone”, una gata que ronronea y protege (…)
Un “crúipne”, un gato poderoso en virtud de sus patas (o garras)…
Un “folum”, es un gato que pastorea (…) que se guarda con las vacas en el cercado
Un “Glas nenta” es el gato (…) que está debajo de la espina verde, o que se trajo de una espina verde.
Un “rincne” es un gato de niños, por la razón de que atormenta a los niños, o los niños le atormentan a él.
Un “baircne”, es el nombre del gato que está siempre junto a las mujeres en un almohadón.

Salvo el crúipne, los dos primeros nombres son evidentes derivados onomatopéyicos: hay que tener en cuenta que se pronunciarían (aproximadamente) “míion” y “bríion” (m’on/br’on).”Rincne” parece derivarse de un verbo que significa “cortar o arañar”.
El caso es que sobre  los baircne distintos manuscritos aportan algo más de “información”:

Un Baircne, o sea, un gato para mujeres; o sea, un “guerrero de barco” pues del arca de Noé hijo de Lamíach vino primero; o un “Guerrero de barco”, o sea, un tipo fuerte, que fue traído en el barco de Bressal Brecc.


El Baircne es un gato para mujeres, o sea un “guerrero de barco” (bairc-nia), o sea nia, fuerte; porque fue traído en el barco de Bressal Brecc, en el que iban los gatos negros con el pecho blanco.

¡Pues ya sé en qué categoría entra Pangur, aunque solamente posea un pelo blanco en el pecho!

En cuanto a las virtudes económicas de los gatos, los manuscritos lo dejan bien claro. El gato doméstico tiene un valor muy elevado, pertenece a la casa de su dueño y, como tal, tiene un precio (díre) que se paga por robarlo o hacerle daño injustamente. El dueño es responsable de su cuidado, de cobrar las compensaciones que se le deban por hacer daño al gato y de pagar los daños que el animalito puede causar:

Un “meone” es un gato de bodega (…) se pagan dos vacas si tres compañías de huéspedes afirman que obtuvieron completa abundancia de ella (de la bodega) y así lo corrobora la gente de la casa a la que protege (el gato); si no se encuentran los huéspedes o la gente de la casa no osa afirmarlo, entonces solo se paga una vaca.

En cuanto a la gata ronroneadora y protectora (breone)

(…) se pagan tres vacas si hace las dos cosas, ronronear y proteger. Si solo hace una de las dos, entonces una vaca y una novilla de tres años (…) Si es menos que ésto, no excede en valor a la cosa que protege.

Y mucho ojo: los cachorros tanto de perro como de gato, aún cuando todavía no sean “activos”, es decir, maduros y entrenados en su oficio, valen 1/9 del valor de su padre. El precio se acerca al de una vaca lechera en concepto de “smacht“, que es una prenda como la que se solía dar como compromiso de que se aceptaría la decisión de un juez en un caso legal. Una vez activos, los gatos tienen un “precio corporal” (éraic) que varía según el trabajo que desarrollan.
Este precio puede alcanzar ni más ni menos que tres vacas lecheras, ¡un dineral!
Calculen vds.

  • unidad de medida: 1 vaca lechera con su becerro
  • novilla de 3 años: 1/2 vaca
  • honorarios de un médico: 1 becerra añoja o su equivalente en plata  😉

Una cosa curiosa es que los gatos no son responsables por comerse algo que se encontrara en la despensa si ésto no se encontraba bien asegurado, dentro de alguna vasija o en un lugar alejado del interés felino. El tener las cosas en su sitio, bien guardadas y no tirás por ahí se consideraba parte constitucional de un buen servicio doméstico. En caso de que a pesar de tenerlo bien guardado el curioso zape consiguiera alcanzarlo, era legal matar al gato.
Por otro lado, si un gato “en su locura por cazar ratones” hace daño a alguien, está exento de multa si el alguien no tenía derecho a andar por allí; en caso de que lo tuviera -por ejemplo un siervo que ha entrado en la bodega a buscar algo mandado por su señor- solamente debe pagarse la mitad de la multa.

El gato de la escalera: se les olvidó a los clasificadores hibérnicos

El artículo del que he extraído estas informaciones puede ser encontrado en el nº 25 de Celtica, el boletín del Instituto de Estudios Superiores (D.I.A.S) de Dublín. Analizando distintas ediciones de las fuentes primarias concernidas -básicamente la parte final del Senchas Már, que trata de “Las Leyes de los Gatos”- y manuscritos donde se encuentran glosas a la misma, preparó el artículo Kevin Murray, de la Univ. de Cork, quien señala, como conclusión de su trabajo, que sorprende el altísimo valor económico de los gaturrios irlandeses comparados con los galeses: apenas cuatro “peniques legales” vale un gato galés desde que empieza a cazar ratones hasta el final de sus días.

¡No cabe la menor duda de que ser un gato irlandés, incluso en la Edad Media, era un privilegio!

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