Para ver el mar


Me marcho unos días a mi norte. ¡Echo tanto de menos el mar…!
Quiero sentarme terminar una historia que empecé hace ya muuuchos años y no consigo enristrarla.  Naturalmente, novela histórica, y hasta puede que con algo de misterio, porque me lo planteé sencillito… sí, sí, sencillito.

Y es que creo que no le hago caso a esa vocecilla interior que me dice “¡Deja ya de leer libros de divulgación científica, que te pierdes!”

Y mira que hay cosas que leer: me han recomendado este y este otro, mientras encima de mi mesa languidece Oliver Sacks -me gusta cómo y de lo que escribe este señor… pero no es ficción, aunque lo parezca.
Es como un “miedo a la página en blanco” que me dura ya no sé cuanto. Aunque, ¿por qué llamarlo así cuando estoy blogueando esto, investigando y redactando esto otro, preparando otras cosas de ese cariz y, sobre todo dibujando a Tudu?

¡Incorregibles que semos los escritores! (que lo tenemos que corregir nosotros, vaya, y que eso da muchos quebradero de testa).
;))

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