Y ahora resulta


Ahora resulta que empiezo a darme cuenta de que todas las cosas que buscaba no están afuera ni en otros, sino aquí, dentro, al alcance de mi propia mano.

 Acariciar el pelaje de Pangur, el silencio (sobre todo cuando no lo hay); el olor que tiene la frescura ya sea en la atmósfera o en la ropa limpia; hacerme un café; echar una siesta tonta…

Así, empieza una a saborear lo Real.

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