Fanatismo e imaginación


He estado estos días queriendo hacer una entrada sobre la abundancia de comecuras y la escasez de ateos inteligentes -no digo educados y bien formados científicamente, ojito- que parecen existir en Ejpaña. Pero no he conseguido la necesaria dosis de sal para hilvanarlo.

No obstante, he encontrado información, artículos y videos que rondan el tema y eso me ha servido para reflexionar sobre algunos puntos… y hasta construir bonitas tiradas de pestañeos(1) en Facebook.
Así que ahí queda lo que viene a continuación.

De la misma manera que noche y día no son opuestos, sino complementarios (al menos desde que el mundo es mundial) tampoco son opuestas razón y fé. Eso ya hace tiempo que se descubrió.
Pero sí son opuestas carencia de imaginación y razón.
La imaginación, esa cualidad intrínsecamente humana, es la que nos da alas para progresar en el descubrimiento del mundo y en su encantamiento -cuando es necesario y posible- que acelera nuestras capacidades racionales y otros ámbitos de nuestro ser. La voluntad, la pasión, el amor incluso.
La falta de imaginación es un estado romo de la mente que impide el funcionamiento de la razón, porque le corta las necesarias alas para impulsarse hacia adelante y hacia arriba. Llámalo progreso, superación, “evolución” incluso (no me estoy refiriendo al proceso natural… ¿o habría que referirse a él, puesto que la imaginación no deja de tener una base material?) pero sin imaginación, no puede ser.
De ahí que cuando ciertos indivíduos carecen de imaginación -la han aplastujado a base de… ¿de qué, san Tutatis si cuando tenían 3 años la poseían sin duda?- se conviertan en fanáticos de cualquier cosa: de una religión, desde luego; de una
ideología (¡incluído el ateísmo!), de un pueblo, de una marca, de un monotema…

Pero lo práctico de la “realidad”, la cotidianeidad, llamémosle incluso esa palabra tan feorra, la “política”, exigen el retorno desde lo volatil a lo concreto, desde el aire donde las alas lo sostienen a uno, hasta el puñetero suelo donde puede estrellarse y dejar de ver las estrellas.

Es por eso que la imaginación nunca (deberá) llegar al Poder, como decía aquel lema idiota del 68. Porque su labor es espolear los cambios… de altos vuelos.

¡La imaginación siempre CONTRA el Poder!

****(1)** Pestañear: dícese de la actividad de clicar en la pestaña “Me gusta” de Facebook.

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