Sacrificios humanos entre los galos


Reconstrucción del “Trofeo” de Ribemont
Aún quedan por ahí restos de la visión romántica del celta “buen salvaje” que reverencia a la Madre Naturaleza y dubidú duduá…, pero la verdad es que distintos hallazgos arqueológicos y hasta un examen más cuidadoso de las fuentes escritas, inducen a pensar que los celtas de la Antigüedad no eran unos angelitos de Rousseau.
Precisamente los hallazgos de varios “cuerpos de turbera” en Irlanda y otras regiones del área Céltica y Germánica -datados la mayoría en la Edad del Hierro- y concordantes con lo que la Arqueología sabe de “lo Céltico” indican que, por el contrario, víctimas sacrificadas en temporadas precisas, a veces por medio de gran violencia (*), eran corrientes en la Céltica antigua.
El caso de la Galia, que no suele publicarse mucho y podemos considerar el corazón de la Céltica Antigua, tenemos que desde hace algunas décadas se conocen varios enclaves rituales con macabros restos de sacrificio humano cuyo contexto arqueológico indica gran coherencia con los rituales de una sociedad guerrera.
Vamos a ver aquí dos ejemplos de esto: los hallazgos de Ribemont sur Ancre (Somme) y de Acy-Romance (Ardenas).
Seguramente el caso más llamativo es el del Trofeo Bélico de Ribemont sur Ancre (Somme) erigido en el s. III AC.
Al parecer la batalla que le dio origen está documentada por otras fuentes y se desarrolló entre Armoricanos y Belgas, que conquistaron e invadieron la zona en esas fechas.
El monumento se divide en dos partes. Una es la que llaman “Trofeo de los vencidos“, en la que se encontró una sepultura en masa cuyos restos óseos mostraban señales de golpes violentos que habían podido producir la muerte. Una reconstrucción cuidadosa de los mismos desveló que los cuerpos de los vencidos (todos varones vigorosos de entre 15 y 40 años) con sus armas pero sin sus cabezas, fueron puestos a secar en varios altillos o edificios de madera, hasta que la descomposición los descarnaba, momento en que sus huesos eran molidos y ofrecidos a los dioses infernales.
Los huesos que caían al suelo -los que se encontraron en la sepultura masiva- no fueron sometidos a este tratamiento.

Restos humanos de Ribemont.
(Foto de Louis Brunaux.)
En el segundo recinto, o “Trofeo de los vencedores“, se encontraron también cientos de huesos humanos, así como de caballos, formando un altar de adobe y cañizo, hueco, en cuyo interior se hallaban huesos humanos pulverizados y quemados en ofrenda a un dios subterráneo. Este recinto -que hasta hace poco se interpretaba como un santuario- era un cercado poligonal con un muro de unos 6 m. de alto, rodeado con una zanja que lo separaría del mundo profano. Se encontraron también en este
espacio los huesos largos de una veintena de individuos con sus armas y con cerámicas del estilo de las que usaban los vencedores. Algunas estelas de piedra se asociaban a este lugar.
Los arqueólogos, en especial Jean Louis Brunaux que ha dirigido estas excavaciones, interpretan que el campo de batalla se había transformado en un terreno sagrado por medio de estos actos rituales, subsiguientes a la batalla. El distinto tratamiento dado a unos muertos y a los otros -secado y molido/quemado como ofrenda o bien enterramiento fuera del recinto sagrado- es también un dato que indica la heroización de los vencedores.
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(*) Aunque recientes investigaciones sobre “cuerpos de turbera” previenen acerca de los daños que pueden producirse al cuerpo post-mortem, ya que algunos podrían ser naturales y engañar en la interpretación de la dicha violencia, ensombreciendo el panorama. O sea: ni tanto ni tan calvo.
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4 comentarios sobre “Sacrificios humanos entre los galos

  1. Caballero: esto es un blog, no una recopilación de Tésis doctorales. Los enlaces se consideran suficiente apostilla bibliográfica.
    Estoy borde, pero es que HUYO de lo doctoral, por más me guste publicar artículillos sobre mi pasión histórica. Hay que saber distinguir entre diferentes canales, estilos, audiencias…

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  2. Mire usté si será verdá eso que dicen que de “a la mejor cocinera se le va el tomate entero” o bien “al mejor tirador se le van los patos”. ¿Que es eso de publicar un artículo, entrada o lo que sea, sin fuentes bibliográficas A SU EDAD???? (Y con su experiencia).

    Lo que pasa es que me he quedado con ganas de leer alguna fuente primaria, claro. Por lo demás, leyendo la entrada me acuerdo de lo que dijo algún arqueólogo mejicano (puede que fuera Leonardo López Luján, aunque seguro no lo tengo), respecto a los sacrificios humanos: tal vez, para hablar de éste tipo de ritos y de entenderlos más correctamente deberíamos dejar de hablar del topicazo de “sacrificios humanos”, y situar precisamente a éstos últimos dentro de un grupo de “ritos sangrientos” que deben ser estudiados como parte de un todo. Los “ritos sangrientos”, o “blood rites”, en inglés, incuirían por supuesto los sacrificios de animales, los sacrificios humanos, pero tambíen, ojo, formas de sacrificio que no necesariamente implicaban la muerte, por ejemplo la ofrenda de sangre, o casos como ÉSTE donde, si bien se dió un trato ritual a los restos mortales, posiblemente no se trate de un “sacrificio humano” pues la muerte de los individuos no habría sido una muerte ritual. Creo que por ahí va el enfoque del propio Jean Louis Brunaux, pues trató el tema en un artículo titulado, precisamente, “Gallic blood rites”, que desafortunadamente no está disponible en internete.

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  3. No le asustes al pobre con estas morbosidades célticas, que luego se pone como se pone. Aclárale primero que los galos eran muy simpáticos con sus gaticos y tenían un ramalazo anarco-capitalista que pa' qué.
    (Pangur ni caso: abajo lleva durmiendo desde las 8 la mañana)

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